Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, magia y una pizca de locura. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de la lectura con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: historias, fotos, dibujos, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira… y, escondida entre las letras, un poco magia.

Así que no os quedéis en la portada, pasad y disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.


lunes, 28 de noviembre de 2011

Fracaso

Esa desagradable y frustrante sensación que experimentas después de haberte esforzado en algo, para luego no conseguir tu objetivo.
Como cuando haces algo que te gusta y que crees que se te da bien, y de repente descubres que hay alguien que lo hace mejor, al que se lo reconocen. Cuando te dedicas a algo pensando que no lo haces mal, llega alguien que te supera, que lo hace mejor, más rápido.
Trabajar en algo con ahínco, alimentando la esperanza de alcanzar tu "premio",  que tu "proyecto" se encuentre entre los destacados, de ganar ese concurso. Y descubrir que todo eso lo consiguió aquel que no quería participar y que lo hacía por obligación. Aquel que no se había esforzado apenas, porque no le importaba nada el ganar o perder.
Que nadie se dé cuenta de lo mucho que te has esforzado, que todos dirijan su atención al otro. Que después años trabajando para conseguir algo, para que te den "eso" que es tan especail para ti, venga otro y lo obtenga en menos de un mes. que le den al otro esa oprtunidad por la que has estado luchando durante años. 

Dicen que el fracaso, los errores, los fallos, te ayudan a mejora y a querer superarnos en algo. Yo no estoy de acuerdo con eso. Al menos, no del todo. Es verdad, que a veces el fallar, sí puede servir de estimulo para intentar mejorar, pero otras veces, no sirven más que para  preguntarse: "¿Para qué intentarlo?" "¿De qué sirve esforzarse en vano?" "Ya fracasé la última vez, ¿qué habrá cambiado desde entonces? Él también habrá mejorado". No quieremos volver a sentir que no sirvió para nada. Que después de el todo esfuerzo, nadie tenga en cuanta tú trabajo. Y que si se fijan en él no sea más que para compararlo con el del otro: “Mira como él si pudo”, “¡Qué bien le salió!” “Seguro que debió esforzarse mucho más que tu”. ¡Mentira! No se esforzó,  puede que incluso se lo hiciesen.
Todo esto te hace desistir. Solo cuando tienes un buen “rival” que, al igual que tu, se esfuerza, el perder ya no resulta tan amargo. Por lo menos no perdiste contra cualquiera.
A veces necesitamos un poco de apoyo, alguien que nos anime a continuar, porque muchas veces ya preferimos no volver a intentarlo, pues sentir que hemos vuelto a fallar, que eso que tanto nos gusta no se nos da tan bien como creíamos, no es del todo una sensación agradable.
Sé que no merece la pena defender este punto de vista, pues la vida no funciona así, y o arriesgas o no ganas. Sin embargo si pido que de vez en cuando la gente mire un poco desde esta perspectiva, que se den cuenta de lo que significa perder, y tengan en cuanta a aquellos que sí se esforzaron, pero que no lo consiguieron.
A pesar de todo  nunca debemos olvidar que lo importante no es las veces que nos caemos, sino las que nos levantamos y siguimos caminando. Para que, al final, cuando alcancemos nuestro objetivo, podamos pensar: "Verdaderamente mereció la pena aguantar hasta el final".


lunes, 14 de noviembre de 2011

Catalina, la grande.

Esta entrada se la dedico a una amiga mía, (ex)compañera de mesa, compañera de risas y aventuras. Esto es para ti (y para todo aquel que quiera reírse un rato), espero que te guste.

Ella es una chica muy especial,  incomparable e inconfundible, como un Ferrero Rocher.
Es una persona paciente y lenta, como dice ella, "Tengo metabolismo de tortuga". Y yo creo que sería muy feliz siendo dicho animal y viviendo en San Petesburgo, su cuidad de ensueño; (por eso la entrada tiene el nombre de una emperatriz rusa). Nadie mejor que ella para describir lo bonita que es esa cuidad.
 Como he dicho antes es muy tranquila, y no hay nadie que capaz de sacarla de quicio, (a excepción mía, claro, que soy la única persona capaz de estresarla).

Está un poco loca, pero ¿quién no lo está después de estudiarse en una sola tarde la Revolución Americana? ¿Y de soportar 32 horas semanales de clase?

Es sarcástica e ingeniosa y hasta inteligente cuando se lo propone, aunque (al igual que yo) no encuentra explicación alguna a las formula y teorías, ya sean de Matemáticas o de Física y Química. Porque como dice ella, ¿qué necesidad tenía el hombre de ponerse a investigar sobre los átomos y sus enlaces, si no para fastidiar a los que se lo tiene que estudiar ahora? "¿Has visto alguna vez un átomo? No. Pues ala, no existen, ¿quién me dice a mi que no se lo han inventado todo para hacernos estudiar algo?" cosas como estas son las que suele decir cada vez que tenemos Física y Química.

En cuanto al deporte, ella y el hacer ejercicio son dos cosas completamente distintas.(Aprueba Educación Física casi simpre gracis a la parte teórica...) Aunque empiezo a creer que esto es algo psicológico. Porque todos los día tiene que hacerse dos caminatas de 40 minutos cada una para ir de casa al instituto y vice-versa.

Mi amiga, es también de lo más oportuna, como por ejemplo cuando en nuestro viaje a Gales, empezó a criticar a la profesora de inglés en el baño, estando esta presente. ¡Muy bien! ¡Menuda metedura de pata! Aunque para meteduras de pata la que tuvo tres día más tarde, cuando se quedó atrapada en el barro mientras pasábamos por el cauce de un río seco. Y gracias a su desarrolladísimo sentido del equilibrio, se cayó de culo, sin poder levantarse. Y riéndose a carcajada limpia y con los brazos en alto pedía ayuda mientras todos los demás nos reíamos, yo entre ellos. Pero con la mala suerte, que cuando le fui ha hacer una foto allí metida en el barro, me caí yo también, pero a diferencia de ella yo pude salir. Conclusión, al final la profesora a la que había insultado obtuvo su venganza y mi amiga necesitó la ayuda de nuestro profesor de biología y unos cuanto tirones, para poder salir de allí. Dejando la huella inborrable de esta imagen (en el barro), y en las mentes de todo aquel que la vio. En el video que tenemos de ella en el barro saldrá en su graduación, en su cumpleaños y hasta puede que en tu jubilación. Porque como dices tu, mi querida amiga, si no te pasa por un momento embarazoso, no has pasado por el Moñino. Tú eres la prueba viviente.

En fin así es ella, como dije antes in comparable e inconfundible.

Mi (ex)compañera de pupitre, compañera de risas y aventuras, tu amiga Inés.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Fuego

Corría por el bosque, el viento revolvía su pelo. El eco de su risa llenaba el ambiente. Los árboles eran el escenario perfecto para sus fantasías. Adoraba aquel lugar.
Mas un día al llegar, no encontró nada. No oía a los pájaros cantar, no veía el color de las flores, no veía el lugar donde solía jugar. Ahora todo era negro. Había sido consumido por el fuego como si de papel se tratase. El bosque había desaparecido dejando solo los recuerdos. La niña lloró y se fue por donde había venido sin ver que donde su lágrima cayó, había florecido una flor.