Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, magia y una pizca de locura. Para quienes se pregunten quién soy, soy una enamorada de la vida y la lectura, con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: historias, fotos, dibujos, recuerdos, reflexiones, susurros de otros tiempos, un poco de poesía, alguna sátira,… y, escondida entre las letras, un poco magia.
Así que no os quedéis en la portada, pasad y disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.
Página Principal
Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 6 de mayo de 2020
miércoles, 18 de diciembre de 2019
sábado, 19 de octubre de 2019
lunes, 1 de abril de 2019
domingo, 24 de marzo de 2019
lunes, 1 de agosto de 2016
Magia de campamento
https://youtu.be/oNsQewlFtEs
O si prefeís verlo de otra forma: https://www.youtube.com/watch?v=IDJizVSPixo Mil gracias a Víctor Tejeda
O si prefeís verlo de otra forma: https://www.youtube.com/watch?v=IDJizVSPixo Mil gracias a Víctor Tejeda
¿Alguna vez lo habéis sentido? Es algo especial, una desbordante alegría que te recorre por dentro. Es el sentimiento de sentirte en casa a pesar de estar a cientos de kilómetros de nuestro hogar.
Hay muchos tipos de campamentos, todos aparentemente iguales. Pero hay un tipo que destaca entre todos los demás. ¿Qué tendrá de especial? ¿Qué es eso que brilla en los ojos de todos sus camperos que no brilla en el resto? He ido a muchos tipos de campamentos en mi vida, con gente de todas partes, y siempre lo he pasado en grande. Pero en mi memoria y en mi corazón destacan las risas, las siestas, los juegos, las noches y los inolvidables momentos de los campamentos scout. ¿Qué tendrán qué los hace tan especiales? Hacemos larguísimas rutas durante días, casi nunca hay agua caliente en las duchas, dormimos en tiendas con piedras debajo de nuestros sacos, nos despertamos a las 8 de la mañana, tenemos que llevar un pañuelo al cuello que da más calor que una bufanda y encima tenemos que estar siempre con una sonrisa. Lo tienen todo para decir "nunca más vuelvo". Y sin embargo cada año, sin vacilar, escojo esos campamentos por encima de los otros.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
3 Días
(Carpin perdóname por copiarte el título pero dudo que se me ocurra uno mejor para lo que estoy apunto de escribir).
3 días, 72 horas, perdiadas en la inmensidad de los 365 días del año. Y sin embargo en tres días he reedescubierto la magia. En tres días he descubierto que pase lo que pase nunca hay que darse por vencido, porque cuadno menos te lo esperas una chispa salta entre las cenizas de lo que creías que era un fuego apagado. Y esa chispa, ese destello de esperanza, es lo que se ha encendido en mi, y en otros muchas personas en esos tres días. No sé si son solo delirios míos, o si alguien más lo ve, pero presiento que esa chispa acabrá conviertindose en una hogera, quizá, probablemente, incluso mayor que la anterior.
Hacía dos años que no sentía la ilusión, el nerviosismo y la intriga ante la llegada de un campamento. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto jugando con unos críos, hacía mucho que no me montaba en un autobús lleno de personas con la misma cara de incertidumbre que yo, hacía tiempo que no me emocionaba tanto cantar de forma desfinada una canción al son de una guitarra, hacía...
Han sido solo tres días, escasos, sí, pero suficientes para darme cuenta de la nueva oportunidad que se me presenta. Justo cuando pensaba que ya nada me trairía de vuelta todo aquello que creía perdido, apareceis vosotros despertándome a las 8:30 de la mañana, dejándome una carta junto a la almohada y demostrándome hasta que punto estamos unidos, que a pesar de lo poco que nos conocemos podemos llegar a ser un gran grupo. Recordándome lo que significa llevar una pañoleta al cuello y devolviéndome la dulce sensación de que hay esperanza, de que no todo estaba perdido.
En estos tres días he vivido estupendas aventuras mágicas acompañdas de personas extraoidinarias, he sido aceptada en una escuela de magia y hechicería, he conseguido mi propia varita, hemos derrotado a los malos, ... En definitiva, he vuelto a ser una niña.
Mil gracias scouts, por este campamento, y por todos los que están por venir, ¡¡nos vemos muy pronto!!
martes, 29 de mayo de 2012
El piano
Bajaba las escalera con prisa, con un poco de surte podría llegar al patio y disfrutar de los últimos minutos de recreo que quedaban. Entonces fue cuando lo oí. Las notas fluían suaves y alegres por el aburrido ambiente del insttituto. Seguía aquella agradable melodía que me hacía flotar. Realmente era hermosa. La canción me llevó hasta el único lugar del que podía proceder algo como lo que estaba escuchando, el aula de música. Me asomé con timidez y tras unos segundos de vacilación decidí entrar.
Estaba sentado fernte al piano mientras sus ágiles dedos bailaban sobre el teclado con decisión y delicadeza. No seguía ninguna partitura, la hermosa melodía estaba compuesta de notas aleatorias pero perfectamente convinadas. Recordaba haber visto aquel muchacho ensayando conmigo en coro, en los ruidosos pasillos del instituto al sonar el timbre de las dos y veinte. pero ahora todo eso parecía muy lejano, aquellas notas me transportaban a un lugar muy, muy lejos del instituto. Entonces la canción terminó y fui bruscamente devuelta a la realidad.
-Es muy bonita-dijo una aguda y suave voz. Entonces me percaté de la presencia de una niñas de 1º de alegres alegres ojos que había estado escuchando maravillada a aquel chico de 4º. Entonces me di cuanta que ya no me importaba no llegar al recreo a tiempo, esto era mucho mejor. Nadies más que nosotras había escuchado esa preciosa canción.
-Gracias-reporndió el muchacho con una sonrisa- la he compuesto yo.
-No sabía que tocases-murmuré. El me miró sonriendo.
-Hay mucho que no sabes de mi-contestó aún sonriendo. Y sus dedos volvieron a deslizarse sobre el teclado volviendo a componer una melodía más bonita, si cabe que la anterior.
Estaba sentado fernte al piano mientras sus ágiles dedos bailaban sobre el teclado con decisión y delicadeza. No seguía ninguna partitura, la hermosa melodía estaba compuesta de notas aleatorias pero perfectamente convinadas. Recordaba haber visto aquel muchacho ensayando conmigo en coro, en los ruidosos pasillos del instituto al sonar el timbre de las dos y veinte. pero ahora todo eso parecía muy lejano, aquellas notas me transportaban a un lugar muy, muy lejos del instituto. Entonces la canción terminó y fui bruscamente devuelta a la realidad.
-Es muy bonita-dijo una aguda y suave voz. Entonces me percaté de la presencia de una niñas de 1º de alegres alegres ojos que había estado escuchando maravillada a aquel chico de 4º. Entonces me di cuanta que ya no me importaba no llegar al recreo a tiempo, esto era mucho mejor. Nadies más que nosotras había escuchado esa preciosa canción.
-Gracias-reporndió el muchacho con una sonrisa- la he compuesto yo.
-No sabía que tocases-murmuré. El me miró sonriendo.
-Hay mucho que no sabes de mi-contestó aún sonriendo. Y sus dedos volvieron a deslizarse sobre el teclado volviendo a componer una melodía más bonita, si cabe que la anterior.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








