Os recomiendo escuchar mientras leéis.
http://www.youtube.com/watch?v=aWUqluu7nS0
Andaba hacia la biblioteca casi con prisa, no quería perder ni un solo minuto. Por fin llegué. Estaba frente a la puerta, cogía aire y abrí.
Un suave resplandor iluminó mi cara. Sonreí. Entre y al momento noté como el ambiente de la biblioteca me envolvía y me volvía cada vez más ligera. Era como una dulce y fresca brisa en una mañana de verano. Cerré los ojos, olía a magia y a papel. Avancé unos pasos y me paré. Me puse de puntillas y cuando me quise dar cuenta flotaba en el aire. Abrí los ojos con una sonrisa. Volé por la biblioteca de un lado para otro, paseando la mirada por la altísimas estanterías, cada cual con con una forma diferente. Disfruté de la magnífica sensación. Esquivé un hilera de libros flotante que se dirigían cada uno a su estantería, me "choqué" con una de la luces etéreas que iluminaban la sala, me acerqué a los grandes ventanales que nos enseñaban el cielo azul.
Luego, sin más dilación volé hasta la estantería donde se encontraba "mi libro". Una vez mis dedos hubieron tocado el lomo del libro, este comenzó despedir suaves rayos de luz provenientes de su interior. ignoré todos los cómodos sillones que llenaban la estancia, tanto abajo en al suelo como arriba en el aire. hacía unos pocos días había descubierto algo muy interesante que podía hacer con aquellos libros que hubiese leído. Abrí el volumen con cuidado y un blanco resplandor me iluminó la cara. Me concentré en las letras cerré los ojos con fuerza.
Y cuando los abrí ya no me encontraba en la biblioteca sino dentro de "mi libro". Bajé la mirada y vi como el extremo de un casi transparente lazo se ataba a mi cintura, mientras que el otro se perdía en el cielo uniéndome con el mundo real. Sin embargo aquella vez no quería recorrer ese mundo, ni ver mis parte favoritas. Esa vez quería vivir yo mi propia historia dentro "mi libro". Saqué de mi bolsillo una pequeña libreta y un pequeño frasco de tinta. Abrí la libreta y en la primera pagina derramé parte de la tinta del bote. "Esto será suficiente"me dije a mí misma. Acto seguido cerré la libreta y cogiendo el lazo que tenía en el pelo, até la libreta al cordón que me unía con la Tierra. En ese momento dejé de flotar y mis pies pisaron tierra firme.
Recorrí durante las horas siguientes "mi libro" viviendo mi propia historia, mi propia aventura.
Entonces sentí como algo tiraba de mí, despegando mis pies de la tierra, alejándome de aquel maravilloso mundo que tanto me gustaba.
Cuando abrí los ojos me encontraba de nuevo en la biblioteca, y Rof, el bibliotecario de barba castaña-pelirroja y de gafas de leer, me miraba con una mirada traviesa y divertida y los brazos en cruz intentando parecer serio y enfadado.
-Ya es la hora, tienes que irte.- Miré a mi alrededor, como de costumbre no había ya nadie en la biblioteca, yo siempre era la última. Rof me dejaba quedarme leyendo o dentro de un libro unos minutos mientras él ordenaba algunos libros. Pero ya se me había acabado el tiempo. Entonces me acordé de algo. Palpé mi bolsillo con ansiedad y saqué mi libreta. al verla Rof me miró con una sonrisa divertida. Abrí la libreta y contemplé agradablemente sorprendida que esta estaba escrita. En la libreta figuraban las aventuras que había vivido entre las paginas de un libro.
Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, magia y una pizca de locura. Para quienes se pregunten quién soy, soy una enamorada de la vida y la lectura, con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: historias, fotos, dibujos, recuerdos, reflexiones, susurros de otros tiempos, un poco de poesía, alguna sátira,… y, escondida entre las letras, un poco magia.
Así que no os quedéis en la portada, pasad y disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.
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lunes, 18 de junio de 2012
Cazadora
El extenso valle de Tarium era el hogar de la tribu Sheles. Era un hogar realmente hermoso, lleno de vida. La gran variedad de flora y fauna hacían de Larium un lugar sin igual. Sus cristalinos y susurrantes arroyos, sus verdes bosques, sus coloridas flores, sus apacibles praderas donde los alces y otras criaturas pastaban tranquilamente, sus altas y rocosas montañas, que durante el invierno eran coronadas por blancos mantos de nieve. Los dulces y misteriosos susurro y sonidos procedentes de las criaturas que, en tiempo pasados, habitaron el valle. Desde el sagaz lobo, el astuto zorro, el tranquilo alce, la veloz águila la ingenua mariposa, hasta el ingenioso humano.
En la tribu, cada miembro era diferente de su vecino, cada uno tenía un nombre diferente así como un espíritu distinto. Los cazadores, los hombres encargados de proteger y mantener a salvo a la tribu solían tener como animal representante al oso, al zorro, águila,.. y algunas leyendas contaban que hubo algunos guerreros sheles con el tótem de los lobos aunque hacía muchas generaciones que ningún miembro de la tribu de los Sheles poseía el espíritu de un lobo. Por otro lado el o la chamán del clan llevaba el nombre de animales como la lechuza o búho, que presentaban la sabiduría. Y por último las mujeres, cuya alma llevaba el nombre de animales más apacibles como el petirrojo, el conejo, la mariposa,...
Los niños tenían un espíritu indefinido, sin forma. Eran como barro listo para ser moldeado. Cada uno se forjaba su propia personalidad y así su propia alma.
Shyana, era una de las niñas de la tribu, que empezaba adentrarse en la edad adulta crecer sin tener todavía un animal que la representara lo cual preocupaba no solo a su familia, sino a gran parte de la tribu. Sin embargo a ella por el momento no le interesaba aquello lo más mínimo. De hecho había pocas cosa que despertarán verdadero interés en ella. Nada que no estuviera relacionado con salir del pequeño poblado o la caza, carecía de interés para ella. Detestaba hacer la típicas tareas reservadas para los mujeres y niños. La recolección de fruta y plantas medicinales, tejer ropa, fabricar cestos, ... Observaba con envidia como su amigo Rhis se iba cada mañana de caza mientras ella se quedaba aburrida en el poblado. No era para nada justo.
Ocurrió un día, a principios de la primavera tras un invierno muy duro. Shyana acababa de cumplir trece años. Todos los hombres de la tribu habían ido en busca de comida, que últimamente escaseaba
En el poblado se quedaron solamente las mujeres, cuidando de los pequeños que durante el invierno habían enfermando. No había nada que hacer la joven india se aburría quería poder hacer algo, moverse. Quería que ocurriese algo interesante, algo que la permitiese probarse así misma. Pero jamás habría deseado que ocurriese lo que vino después.
Hacían ya varias horas que los hombres se habían ido y seguramente ya a penas les quedaba nada para volver a casa. Entonces sucedió. Algo se movió entre los arbustos, se oyeron unos leves gruñidos y a continuación como aparecidos de la nada llegó una hambrienta manda de lobos grises, de cinco componentes, dispuestos a cualquier cosa con tal de llevarse algo a la boca. Todos eran machos lo cual solo podía significar una cosa que estaban lo suficientemente hambrientos como para unirse y atacar.
El pánico se desató en el poblado. Había gritos de miedo, la gente corría desesperadamente de un lado para otro.
-¡Shyanna!-gritó una de las mujeres-, ¡ve a buscar a los...Aaaaaaaah!!- La joven volvió a la realidad, entendió lo que le habían dicho. Se dio la vuelta para hacer lo que le habían pedido, pero se vio incapaz de marcharse y dejarles allí. Debía hacer algo. Buscó algo con lo que defenderse a sí misma y al los demás, pero en su lugar encontró al lobo más grande de todos, un precioso e imponente ejemplar gris, que se acercaba poco a poco a la pequeña Lill, hermana menor de Rhis. Tenía que a hacer algo, ayudarla. Sin pensarlo cogió una de las piedras que había a sus pies. Cogió la cinta que sujetaba su larga melena castaña oscura, y con ella hizo una onda con la que lazó la piedra al lobo. Este apenas la miró, siguió acercándose a la niña. Repitió el movimiento dos veces más y a la tercera el animal se cansó de recibir golpes. Se volvió hacia Shyana y comenzó a avanzar hacia ella cada vez con más rapidez. La joven echó a correr. Se cayó varias veces y el lobo la habría alcanzado de no ser porque no corría tan rápido como podría haber hecho. Sin embargo Shyana comenzaba a cansarse. Entonces aparecieron los cazadores de sus tribu el primero apuntó al lobo y estuvo muy cerca de darle, pero este consiguió escapar.
Para cuando llegaron a la aldea, esta estaba mayoritariamente destrozada y los pocos supervivientes intentaban proteger a los numerosos heridos. Los cazadores cargaron sus arcos, lanzaron sus lanzas y los cuatro lobos que quedaban cayeron muertos sobre el suelo.
Durante el resto del día, la aldea al completo se dedicó a enterrar a los que había muerto y a curar a los heridos. Trabajaron con eficiencia y por la noche ya habían terminado. Entonces El Consejo de Sabios, compuesto por el jefe, el chamán y los ancianos de la tribu, se reunieron en la cabaña del jefe.
Unos momentos después, Shyanna fue llamada a la cabaña.
- Shyanna. Se te pidió que buscaras ayuda no que intentases hacerte la valiente. Nunca escuchas ni haces caso, ¡mira lo que has conseguido! -gritó el jefe de la tribu, muy enfadado.
- Yo... yo solo quería ayudar,-murmuró la joven sin apenas voz.
- ¡Pero si eres una cría!-exclamó iracundo Tekama, el jefe de la tribu.- Ni siquiera sabes protegerte a ti misma, ¿cómo pretendes proteger a los demás?
- Shyanna no vives sola, tus acciones repercuten en toda la tribu.-Agregó uno de los ancianos presentes muy serios.- El precio que hemos tenido que pagar por tu desobediencia, insensatez e irresponsabilidad ha sido demasiado alto.
- Eres casi tan culpable como esos lobos- dijo el chamán.
- Yo...yo lo siento mucho...- Dijo Shyanna con un hilo de voz.
- De haber hecho lo que Karia te dijo, venir a buscarnos, no estaríamos en estas condiciones. ¿Sabes cuántas vidas podríamos haber salvado?
- Y todavía debemos agradecer que Tekama decidiese volver antes de lo acordado. ¡Y si no hubiésemos decidido volver antes! No te mereces haber sobrevivido, no cuando otros han muerto por tu culpa- escupió el compañero de la difunta Karia. La joven notó que le faltaba el aire antes esas palabras.
- ¡¡Shyanna eres consciente de lo que has causado!!- gritó otro anciano. Shyanna asintió en silencio mientras apretaba con fuerza los ojos intentando en vano reprimir las lágrimas que se agolpaban tras sus párpados.
- Por esta razón, el Consejo, ha decidido expulsarte de la tribu de los Sheles.-Sentenció Tekama. Shyanna levantó la cabeza de golpe con el miedo y la angustia brillando en sus ojos.
- Será lo mejor para todos. En la tribu no hay sitio para quien que no acata las órdenes que recibe.-Añadió el chamán con frialdad.- Si eres tan capaz como querías demostrar, no tendrás ningún problema.
- Mañana al alba -dijo Tekama retomando la palabra- abandonarás la aldea para no volver jamás.
martes, 29 de mayo de 2012
El piano
Bajaba las escalera con prisa, con un poco de surte podría llegar al patio y disfrutar de los últimos minutos de recreo que quedaban. Entonces fue cuando lo oí. Las notas fluían suaves y alegres por el aburrido ambiente del insttituto. Seguía aquella agradable melodía que me hacía flotar. Realmente era hermosa. La canción me llevó hasta el único lugar del que podía proceder algo como lo que estaba escuchando, el aula de música. Me asomé con timidez y tras unos segundos de vacilación decidí entrar.
Estaba sentado fernte al piano mientras sus ágiles dedos bailaban sobre el teclado con decisión y delicadeza. No seguía ninguna partitura, la hermosa melodía estaba compuesta de notas aleatorias pero perfectamente convinadas. Recordaba haber visto aquel muchacho ensayando conmigo en coro, en los ruidosos pasillos del instituto al sonar el timbre de las dos y veinte. pero ahora todo eso parecía muy lejano, aquellas notas me transportaban a un lugar muy, muy lejos del instituto. Entonces la canción terminó y fui bruscamente devuelta a la realidad.
-Es muy bonita-dijo una aguda y suave voz. Entonces me percaté de la presencia de una niñas de 1º de alegres alegres ojos que había estado escuchando maravillada a aquel chico de 4º. Entonces me di cuanta que ya no me importaba no llegar al recreo a tiempo, esto era mucho mejor. Nadies más que nosotras había escuchado esa preciosa canción.
-Gracias-reporndió el muchacho con una sonrisa- la he compuesto yo.
-No sabía que tocases-murmuré. El me miró sonriendo.
-Hay mucho que no sabes de mi-contestó aún sonriendo. Y sus dedos volvieron a deslizarse sobre el teclado volviendo a componer una melodía más bonita, si cabe que la anterior.
Estaba sentado fernte al piano mientras sus ágiles dedos bailaban sobre el teclado con decisión y delicadeza. No seguía ninguna partitura, la hermosa melodía estaba compuesta de notas aleatorias pero perfectamente convinadas. Recordaba haber visto aquel muchacho ensayando conmigo en coro, en los ruidosos pasillos del instituto al sonar el timbre de las dos y veinte. pero ahora todo eso parecía muy lejano, aquellas notas me transportaban a un lugar muy, muy lejos del instituto. Entonces la canción terminó y fui bruscamente devuelta a la realidad.
-Es muy bonita-dijo una aguda y suave voz. Entonces me percaté de la presencia de una niñas de 1º de alegres alegres ojos que había estado escuchando maravillada a aquel chico de 4º. Entonces me di cuanta que ya no me importaba no llegar al recreo a tiempo, esto era mucho mejor. Nadies más que nosotras había escuchado esa preciosa canción.
-Gracias-reporndió el muchacho con una sonrisa- la he compuesto yo.
-No sabía que tocases-murmuré. El me miró sonriendo.
-Hay mucho que no sabes de mi-contestó aún sonriendo. Y sus dedos volvieron a deslizarse sobre el teclado volviendo a componer una melodía más bonita, si cabe que la anterior.
viernes, 11 de mayo de 2012
¿Para qué sirve la física?
Un buen día, en un instututo como otro cualquiera, tocaba hacer, bajo el ardiente sol de la una y media del mes de mayo, la prueba del salto de longitud. Bueno el caso es que estaba Andrés, un experto en física que tenía pensado estudiar física cuántica (una de esas carreras que tú no harías porque suena a que tiene muchos números) y Juanma, uno que simplemente quería terminar la E.S.O. para poder hacer lo que le gustaba de verdad, tumbarse en la cama sin hacer nada, salir y sobre todo, deporte.
Entre tanto llegó el profesor de Ed.Física, un tío con cara de "os voy a hacer la vida imposible en cuanto a mi asignatura se refiere, muajajaja", y comenzó a llamr a la clase por orden de lista para realizar la prueba.
Fue entonces cuando le tocó al Futuro licenciado en física cuántica, se plató allí, sacó papel y boli y comenzó a calcular mientras el profesor le miraba con cara de "¿y este qué hace?".
-A ver si claculo la velocidad de mi salto con la fuerza que empleo de 8N [newtons, la forma que alguien inventño para medir la fuerza ¬¬], y le quito la fuerza de rozamiento de l aire que deben ser unos 2N, pero que para que sea menos, me coloco en una posición aerodinámica... ¡perfecto! y me sale que llegaré a los 5m de longitud, que es un diez, ¡soy un genio! ni Einstein...
Se coloca en la marca coge impulso y una, dos, y ¡salta! Aterriza en el suelo con cara de satisfacíón, pensado en que ha estado en el aire más tiempo que los de "Oliver y Benji" cuando tiran a puerta. Se da la vuelta para comprobar su magnífica marca y ... ¡1,2 metros!
-Un tres -sentencia el profesor casi con alegría. Un cabizbajo Andrés se sienta un par de metros más allá.- Siguiente.
Juanma, por lo menos él no sacará más nota que yo, no sabrá la fuerza que emplear para aprobar, se dijo Andrés. Mientras Juanma coge carrerilla y ...¡3,1 metros!
-10-dice el profesor.
-¡Juanma!-llama Andrés- tío ¿cómo lo has hecho? ¿qué has calculado? ¿la fuerza de viento , de salto...?- El otro le miraba sin entender ni una palabray le corta la paranolla que se está montando:
-Pero si yo solo he saltado. ¿qué me estás contando?
¬¬'
Conclusión:
-1. Andrés dedicate solo a la Física.
-2. Dicha asignatura solo vale para rellenar un papel llamado examen.
Entre tanto llegó el profesor de Ed.Física, un tío con cara de "os voy a hacer la vida imposible en cuanto a mi asignatura se refiere, muajajaja", y comenzó a llamr a la clase por orden de lista para realizar la prueba.
Fue entonces cuando le tocó al Futuro licenciado en física cuántica, se plató allí, sacó papel y boli y comenzó a calcular mientras el profesor le miraba con cara de "¿y este qué hace?".
-A ver si claculo la velocidad de mi salto con la fuerza que empleo de 8N [newtons, la forma que alguien inventño para medir la fuerza ¬¬], y le quito la fuerza de rozamiento de l aire que deben ser unos 2N, pero que para que sea menos, me coloco en una posición aerodinámica... ¡perfecto! y me sale que llegaré a los 5m de longitud, que es un diez, ¡soy un genio! ni Einstein...
Se coloca en la marca coge impulso y una, dos, y ¡salta! Aterriza en el suelo con cara de satisfacíón, pensado en que ha estado en el aire más tiempo que los de "Oliver y Benji" cuando tiran a puerta. Se da la vuelta para comprobar su magnífica marca y ... ¡1,2 metros!
-Un tres -sentencia el profesor casi con alegría. Un cabizbajo Andrés se sienta un par de metros más allá.- Siguiente.
Juanma, por lo menos él no sacará más nota que yo, no sabrá la fuerza que emplear para aprobar, se dijo Andrés. Mientras Juanma coge carrerilla y ...¡3,1 metros!
-10-dice el profesor.
-¡Juanma!-llama Andrés- tío ¿cómo lo has hecho? ¿qué has calculado? ¿la fuerza de viento , de salto...?- El otro le miraba sin entender ni una palabray le corta la paranolla que se está montando:
-Pero si yo solo he saltado. ¿qué me estás contando?
¬¬'
Conclusión:
-1. Andrés dedicate solo a la Física.
-2. Dicha asignatura solo vale para rellenar un papel llamado examen.
martes, 17 de abril de 2012
Tiempo
Parémonos a pensar solo por un momento. Miremos a nuestro alrededor, ignoremos todas y cada una de las conversaciones que están teniendo lugar a nuestro alrededor. Escuchad vuestro corazón latir dentro de vuestro pecho.
Todo ha pasado muy deprisa y ni siquiera nos hemos dado cuenta. Estamos inmersos en nuestra rutina, en la velocidad de nuestro día a día. Vamos de aquí para allá desde que nos despertamos hasta la hora de dormir. No paramos en ningún momento a pensar que ya ha pasado. Seguramente aún no seáis conscientes de ello, pero estamos ya en el 2012, (y ahora seguramente pensareis que me he vuelto loca, ¡cómo no vais a saber el año en el que estamos! Pero no, no habéis entendido nada, no veis lo que quiero decir). No os dais cuenta que todo ya ha pasado, que hace muy poco éramos simples niños que jugaban a ser mayores, y ahora que ya lo somos no nos hemos dado cuenta. Hace sólo unos meses estábamos en el 2011, y todo lo que hoy estamos viviendo se nos antojaba muy lejano, pero no era así, esos momentos ya han llegado, y algunos ya se han ido.
Apenas hemos sido cocientes del paso de los años, y ahora miramos atrás con añoranza pensando en los tiempos pasados, arrepintiéndonos de no haber podido disfrutarlos más, y mientras desperdiciamos el tiempo presente.
Y seguramente, tampoco os habéis fijado del todo que ese futuro con el que soñábamos ya ha llegado y ya se está yendo sin que nos demos cuanta, porque estamos demasiado ocupados pensando ya qué haremos en un futuro, soñando con que llegue el fin de semana, las vacaciones, ... Demasiado ocupados mirando nuestras agendas e intentando organizar momentos que aún no han llegado en vez de vivir los momentos de hoy. Sin apreciar esa sonrisa que nos brinda un amigo al vernos llegar a clase, o al trabajo,... o de esa mariposa que ha pasado por tu lado anunciándote que la primavera ya está aquí, exhibiendo sus mejores galas, solo para nosotros. Pero estamos demasiado ocupados para fijarnos.
Pero sigue ahí, por si decidimos cambiar de idea, cerrar nuestra agenda y tumbarnos a disfrutar del día o salir ala calle a ver qué hay de nuevo.
El pasado es historia,
el futuro aún es un misterio,
el presente es un regalo.
Todo ha pasado muy deprisa y ni siquiera nos hemos dado cuenta. Estamos inmersos en nuestra rutina, en la velocidad de nuestro día a día. Vamos de aquí para allá desde que nos despertamos hasta la hora de dormir. No paramos en ningún momento a pensar que ya ha pasado. Seguramente aún no seáis conscientes de ello, pero estamos ya en el 2012, (y ahora seguramente pensareis que me he vuelto loca, ¡cómo no vais a saber el año en el que estamos! Pero no, no habéis entendido nada, no veis lo que quiero decir). No os dais cuenta que todo ya ha pasado, que hace muy poco éramos simples niños que jugaban a ser mayores, y ahora que ya lo somos no nos hemos dado cuenta. Hace sólo unos meses estábamos en el 2011, y todo lo que hoy estamos viviendo se nos antojaba muy lejano, pero no era así, esos momentos ya han llegado, y algunos ya se han ido.
Apenas hemos sido cocientes del paso de los años, y ahora miramos atrás con añoranza pensando en los tiempos pasados, arrepintiéndonos de no haber podido disfrutarlos más, y mientras desperdiciamos el tiempo presente.
Y seguramente, tampoco os habéis fijado del todo que ese futuro con el que soñábamos ya ha llegado y ya se está yendo sin que nos demos cuanta, porque estamos demasiado ocupados pensando ya qué haremos en un futuro, soñando con que llegue el fin de semana, las vacaciones, ... Demasiado ocupados mirando nuestras agendas e intentando organizar momentos que aún no han llegado en vez de vivir los momentos de hoy. Sin apreciar esa sonrisa que nos brinda un amigo al vernos llegar a clase, o al trabajo,... o de esa mariposa que ha pasado por tu lado anunciándote que la primavera ya está aquí, exhibiendo sus mejores galas, solo para nosotros. Pero estamos demasiado ocupados para fijarnos.
Pero sigue ahí, por si decidimos cambiar de idea, cerrar nuestra agenda y tumbarnos a disfrutar del día o salir ala calle a ver qué hay de nuevo.
El pasado es historia,
el futuro aún es un misterio,
el presente es un regalo.
miércoles, 4 de abril de 2012
El pintor de almas (IV)
A continuación Laurien sacó con parsimonia, una bonita daga de debajo de su corpiño, y se quedó contemplándola durante un par de segundos y se la entregó al guardia que tenía cogida a Iris. Esta intentó zafarse de él, pero este la sujetó con más fuerza.
-¿Harás ahora lo que te pida?-preguntó Laurien con fingida inocencia. Ángelo miró a Iris que temblaba de puro terror y le miraba suplicante.
Ángelo estaba entre la espada y la pared. Al no oír respuesta, Laurien hizo una señal al guardia y este colocó la daga sobre el cuallo de Iris, provocándole un incisura de la que pronto brotó un hilillo de sangre.
-¿Harás lo que te he pedido?-repitió la reina.
-¡De acuerdo! Lo intentaré-dijo el pintor. Pero al coger el pincel, el bello rostro de Laurien desapareció, y en su lugar apareció un monstruo. Temblando alzó la mano y comenzó a pintar. pero fue inútil, no podía más que pintar el alma de la reina, no su aspecto. Ángelo dejó caer el pincel de sus manos al terminar el boceto, y la reina aulló de ira y humillación al verlo.-Lo siento, no puedo hacer lo que me pedis-murmuró él. Pero laurien no le escuchó y gritó al guardia:
-¡Mátala!
-¡No por favor...!- exclamó Ángelo. pero ya era demasiado tarde. El guardia había hundido la daga en el corazón de un sorprendida Iris, que que se desplomaba ya sobre el suelo. Ángelo la recogió del suelo y la acunó en us brazós. Tenía los ojos llorosos.
-Lo siento, perdoname.-Le susurró con la vos rota. Iris sin embargo le sonrió con ternura. En sus ojos había miedo y dolor si, pero también amor y perdón. Intentó articular unas últimas palabras, pero la frase murió en sus labios, e Iris cerró los ojos para siempre.Ángelo cerró los párpados con fuerza, dejando que un par de lágrimas rodasen por sus mejillas minetras abrazaba el inmóvil cuerpo de su queridísima Iris.
Laurien comtemplaba impasible la escena.
-Nada de esto habría pasado si me hubieses obedecido desde un rpincipio. Era mi mejor costurera-comentó con indiferencia. Ángelo se levantó de golpe y se avalanzó contra ella. Pero antes de que pudiese alcanzar el cuarpo de la reina, el guardia le retuvo.-Encerradle-ordenó- Mañana volverás a intentarlo, y por tu bien, que esta vez salga como yo espero.
Ángelo fue llevado a una oscura y húmeda celda, donde se vio obligado a pasar la noche. Esta no estaba cerrada con llave, y podçía salir de ella cuando "quisiese", pero por mucho que lo inetara el pintor nunca podría salir del palacio. Todas y cada una de sus salidas estaban custodiadas por varios centinelas.
Se sentó en una esquina y lamentó con toda su alma la muerte de Iris. El simple hecho de recodar cómo era en verdad la joven le hacía daño. Tal vez, si no hubiese aceptado el cargo desde un principio, tal vez, solo tal vez esto no habría ocurrido. Pero ahora era demasiado tarde para lamentarse. Ángelo sabía perfectamente lo que ocurriría mañana. Y sabía que no podría hacer nada para evitarlo, sin embargo no pensaba dejar las cosas así.
En medio de la noche Ángelo se despertó, y sigiloso como una sombra y ágil como una gato salió de su celda y fue directo a los que habían sido sus aposentos. de allí tan solo cogió una cosa su pincel.
Evitó todas las miradas de los adormilados guardias. Pasó por delante de la habitación de la reina, apenas se paró unos minutos frente a ella.
-Pronto Laurien, muy pronto, tendrás tu retrato- prometió en voz baja.- Y será para siempre.
Por fin llegó a su destino, el salón con los cuadros de la reina. No se fijó en ninguno de ellos, fue directo a su objetivo, el espejo de la reina.. Y con su pincel trazó unos suaves y sutiles dibujos a lo largo de todo el marco, sin tocar la superficie reflectante. Cuando terminó contempló su apenas visible obra y tan rápido y silencioso como había llegado, volvió a su celda.
A la mañama siguente dos guardias fueron abuscarle. Lo encontraron donde la noche anterior lo habían dejado, en una esquina de la celda. Fue llevado ante la reina que le esperaba en la habitación dónde había realizado los otros dos cuadros.
-Puedes empezar-ordenó Laurien. Ángelo esbozó una siniestra sonrisa y comenzó su íltimo cuadro. Era como todos los anteriores, en él aparecía el mismo mostruo oscuro y siniestro, aunque esta vez parecía que la reina estaba mucho más horrible que en los anteriores. Ángélo se apartó satisfecho y dejó que Laurien obsevase su obra. La reina enloqueció de ira arranca la tela del caballete y la rompe. Acto seguido hace una señal alos guardias que se encontraban detrás de Ángelo, y uno de estos con un rápido movimineto desenvaina su espada y mata al pintor. Ángelo no deja de sonreír, lo que hace que la reina se enfade todavía más. Y con su último aliento, Ángelo pronuncia el nombre de la persona más bella que conoció y a la que más quiso.
Iris.
La reina salió de aquella habitación indignada y se fue al salón donde guardaba todos sus retratos. Entró y sacó de un bolsillo el retrato de Iris. Lo miró con rabia e intentó romperlo como había hecho con el suyo. Pero fue incapaz. Asi que con desdén, lo tiró al suelo. Avanzó majestuosa hacia el espejo y al alzar la mirada para verse reflejada en el profirió un grito lleno de terror y rabia. Ante ella se econtraba el reflejo de su alma. Tal y como Ángelo la dibujaba.
. . .
-¿Harás ahora lo que te pida?-preguntó Laurien con fingida inocencia. Ángelo miró a Iris que temblaba de puro terror y le miraba suplicante.
Ángelo estaba entre la espada y la pared. Al no oír respuesta, Laurien hizo una señal al guardia y este colocó la daga sobre el cuallo de Iris, provocándole un incisura de la que pronto brotó un hilillo de sangre.
-¿Harás lo que te he pedido?-repitió la reina.
-¡De acuerdo! Lo intentaré-dijo el pintor. Pero al coger el pincel, el bello rostro de Laurien desapareció, y en su lugar apareció un monstruo. Temblando alzó la mano y comenzó a pintar. pero fue inútil, no podía más que pintar el alma de la reina, no su aspecto. Ángelo dejó caer el pincel de sus manos al terminar el boceto, y la reina aulló de ira y humillación al verlo.-Lo siento, no puedo hacer lo que me pedis-murmuró él. Pero laurien no le escuchó y gritó al guardia:
-¡Mátala!
-¡No por favor...!- exclamó Ángelo. pero ya era demasiado tarde. El guardia había hundido la daga en el corazón de un sorprendida Iris, que que se desplomaba ya sobre el suelo. Ángelo la recogió del suelo y la acunó en us brazós. Tenía los ojos llorosos.
-Lo siento, perdoname.-Le susurró con la vos rota. Iris sin embargo le sonrió con ternura. En sus ojos había miedo y dolor si, pero también amor y perdón. Intentó articular unas últimas palabras, pero la frase murió en sus labios, e Iris cerró los ojos para siempre.Ángelo cerró los párpados con fuerza, dejando que un par de lágrimas rodasen por sus mejillas minetras abrazaba el inmóvil cuerpo de su queridísima Iris.
Laurien comtemplaba impasible la escena.
-Nada de esto habría pasado si me hubieses obedecido desde un rpincipio. Era mi mejor costurera-comentó con indiferencia. Ángelo se levantó de golpe y se avalanzó contra ella. Pero antes de que pudiese alcanzar el cuarpo de la reina, el guardia le retuvo.-Encerradle-ordenó- Mañana volverás a intentarlo, y por tu bien, que esta vez salga como yo espero.
Ángelo fue llevado a una oscura y húmeda celda, donde se vio obligado a pasar la noche. Esta no estaba cerrada con llave, y podçía salir de ella cuando "quisiese", pero por mucho que lo inetara el pintor nunca podría salir del palacio. Todas y cada una de sus salidas estaban custodiadas por varios centinelas.
Se sentó en una esquina y lamentó con toda su alma la muerte de Iris. El simple hecho de recodar cómo era en verdad la joven le hacía daño. Tal vez, si no hubiese aceptado el cargo desde un principio, tal vez, solo tal vez esto no habría ocurrido. Pero ahora era demasiado tarde para lamentarse. Ángelo sabía perfectamente lo que ocurriría mañana. Y sabía que no podría hacer nada para evitarlo, sin embargo no pensaba dejar las cosas así.
En medio de la noche Ángelo se despertó, y sigiloso como una sombra y ágil como una gato salió de su celda y fue directo a los que habían sido sus aposentos. de allí tan solo cogió una cosa su pincel.
Evitó todas las miradas de los adormilados guardias. Pasó por delante de la habitación de la reina, apenas se paró unos minutos frente a ella.
-Pronto Laurien, muy pronto, tendrás tu retrato- prometió en voz baja.- Y será para siempre.
Por fin llegó a su destino, el salón con los cuadros de la reina. No se fijó en ninguno de ellos, fue directo a su objetivo, el espejo de la reina.. Y con su pincel trazó unos suaves y sutiles dibujos a lo largo de todo el marco, sin tocar la superficie reflectante. Cuando terminó contempló su apenas visible obra y tan rápido y silencioso como había llegado, volvió a su celda.
A la mañama siguente dos guardias fueron abuscarle. Lo encontraron donde la noche anterior lo habían dejado, en una esquina de la celda. Fue llevado ante la reina que le esperaba en la habitación dónde había realizado los otros dos cuadros.
-Puedes empezar-ordenó Laurien. Ángelo esbozó una siniestra sonrisa y comenzó su íltimo cuadro. Era como todos los anteriores, en él aparecía el mismo mostruo oscuro y siniestro, aunque esta vez parecía que la reina estaba mucho más horrible que en los anteriores. Ángélo se apartó satisfecho y dejó que Laurien obsevase su obra. La reina enloqueció de ira arranca la tela del caballete y la rompe. Acto seguido hace una señal alos guardias que se encontraban detrás de Ángelo, y uno de estos con un rápido movimineto desenvaina su espada y mata al pintor. Ángelo no deja de sonreír, lo que hace que la reina se enfade todavía más. Y con su último aliento, Ángelo pronuncia el nombre de la persona más bella que conoció y a la que más quiso.
Iris.
La reina salió de aquella habitación indignada y se fue al salón donde guardaba todos sus retratos. Entró y sacó de un bolsillo el retrato de Iris. Lo miró con rabia e intentó romperlo como había hecho con el suyo. Pero fue incapaz. Asi que con desdén, lo tiró al suelo. Avanzó majestuosa hacia el espejo y al alzar la mirada para verse reflejada en el profirió un grito lleno de terror y rabia. Ante ella se econtraba el reflejo de su alma. Tal y como Ángelo la dibujaba.
. . .
martes, 3 de abril de 2012
El pintor de almas (III)
Entonces, Ángelo apareció de detrás de unos arbustos. Lleavaba su su bata para pintar y lucía su característica sonrisa. Iris frunció el ceño y ladeó la cabeza al ver el caballate tras él.
-No irás a...
-Sí-cortó él, y antes de que ella retrocediese, la cogió del brazo y la atrajo hacia si, impidiéndole que escapase.-No, no, tú te quedas aquí, sin excusas.- Y la llevó hasta un cercano banco de granito. Mientras, Iris reía nerviosamente.
-Esta bien-dijo entre risitas,-¿cómo me pongo?
-Me da igual, no tiens por qué estar completamente quieta, tú solo mírame a los ojos.-Dijo Ángelo cogiendo su pincel, y se aproximó al caballete. Alzó la mirada, miró a Iris, esta vez con el pincel, Y se quedó sin aliento. Ante él se alzaba la criatura más bella que había visto, y seguramente la más hermosa del mundo. Era pura y luminiosa. Transmitía una agradable sensación de paz y cariño. Resplandecía con un suave halo de dulzura su alrededor. Era tan preciosa, podría haberse quedado el resto de su vida contemplándola. Así que así era Iris, se había imaginado cómo sería su alma, tenía una cierta idea de cómo podría ser, pero aquella idea no se aproximaba ni de lejos a la realidad.
-¿Pasa algo?-preguntó ella. Ángelo negó con la cabeza volviendo a la Tierra. Alzó el pincel y lo deslizó sobre el lienzo.
Tardó solo unpa r de días en terminarlo. No solo poruqe era mucho más pequeño, sino porque Ángelo trabajaba con más ganas y ahínco. Cundo lo hubo terminado se lo mostró a Iris.
-Pero...pero,... yo no... yo no soy así. Yo no soy tan...guapa-dijo rozando la obra con la punta de los dedos.
-Lo ers, mucho más, créeme cuando te digo que lo que he pintado no es ni la mitad de lo que ers en realidad. Dentro de ti hay mucho más de lo que conoces.-Dijo él. Ella alzó la cabeza y le miró a los ojos, y le sonrió de aquella manera que a Ángelo tanto le gustaba. Sus ojos brillaban y transmitían tantas cosas y tan hermosas que a Ángelo esta vez no le hizo falta el pincel para dislumbrar el verdadero aspecto de la joven. Alzó una mano y le acarició con suavidad la mejilla. Iris cerró los ojos para disfrutar de la sensación.
Acordaron que, por precaución, Ángelo se quedaríapor el momento el cuadro, para evitar que Laurien lo descubriese. Pero sus buenas intenciones e ideas no podrían evitar lo que se avecinaba. Ingenuos. Pobres, inocentes, si no se tratase de Laurien , si no fuera por tantas cosas...
Todo se descadenó una tarde de primavera durante el descanso de Ángelo, que supuestamente, llevaba tres semanas trabajando en el retrato de Laurien, mientras estaba sentado en su taburete observando el retrato de Iris con el de la reina detrás suya, cubierto por una corina blanca. Laurien volvió a la sala antes de lo previtó y descubrió a Ángelo con el cuadro de Iris en las manos.
-¡¿Qué es esto?!-exigió saber, arrebatando la puntura de las manos del pintor. Al verlo de cerca enfureció enseguida. Ángelo se levantó y retrocedió intmidaso por la abrasadora mirada de la reina, temeroso de su ira.-¡¿Cómo?!-Laurien avanzó hasta lo que debía ser su retrato y lo descubrió. Se quedó quieta unos segundos observando el lienzó, antes de tomar aire y explotar como un volcán. El cuadro, como era de suponer, aún no estaba terminado, pero lo que se veía era oscuro y siniestro, horrible. Sguía siendo como el retrato de un mostruo. Cundo la reina se recompuso dijo:
-No quieres obedecerme por als buenas, pues será por las malas.-Acto seguido gritó:- ¡¡Traedme a Iris!! ¡¡Y un nuevo lienzo!! ¡¡Ahora!!
-¿Qué? ¡No! Dejadla a ella, no tien nada que ver con esto- protestó Ángelo enseguida.
-Si loq ue necesitas es inspiración, la tendrás- continuó como si no hubiese escuchado. Enseguida el cuadro sin terminar fue sustituido por un nuvo y blanco liezo e Iris apareció en al habitación escoltada por un hormbre de cuero negro, que seguramente fuese un guardia. Iris y Ángelo intercambiaron una mirada llena de incertidumbre y miedo.
-No irás a...
-Sí-cortó él, y antes de que ella retrocediese, la cogió del brazo y la atrajo hacia si, impidiéndole que escapase.-No, no, tú te quedas aquí, sin excusas.- Y la llevó hasta un cercano banco de granito. Mientras, Iris reía nerviosamente.
-Esta bien-dijo entre risitas,-¿cómo me pongo?
-Me da igual, no tiens por qué estar completamente quieta, tú solo mírame a los ojos.-Dijo Ángelo cogiendo su pincel, y se aproximó al caballete. Alzó la mirada, miró a Iris, esta vez con el pincel, Y se quedó sin aliento. Ante él se alzaba la criatura más bella que había visto, y seguramente la más hermosa del mundo. Era pura y luminiosa. Transmitía una agradable sensación de paz y cariño. Resplandecía con un suave halo de dulzura su alrededor. Era tan preciosa, podría haberse quedado el resto de su vida contemplándola. Así que así era Iris, se había imaginado cómo sería su alma, tenía una cierta idea de cómo podría ser, pero aquella idea no se aproximaba ni de lejos a la realidad.
-¿Pasa algo?-preguntó ella. Ángelo negó con la cabeza volviendo a la Tierra. Alzó el pincel y lo deslizó sobre el lienzo.
Tardó solo unpa r de días en terminarlo. No solo poruqe era mucho más pequeño, sino porque Ángelo trabajaba con más ganas y ahínco. Cundo lo hubo terminado se lo mostró a Iris.
-Pero...pero,... yo no... yo no soy así. Yo no soy tan...guapa-dijo rozando la obra con la punta de los dedos.
-Lo ers, mucho más, créeme cuando te digo que lo que he pintado no es ni la mitad de lo que ers en realidad. Dentro de ti hay mucho más de lo que conoces.-Dijo él. Ella alzó la cabeza y le miró a los ojos, y le sonrió de aquella manera que a Ángelo tanto le gustaba. Sus ojos brillaban y transmitían tantas cosas y tan hermosas que a Ángelo esta vez no le hizo falta el pincel para dislumbrar el verdadero aspecto de la joven. Alzó una mano y le acarició con suavidad la mejilla. Iris cerró los ojos para disfrutar de la sensación.
Acordaron que, por precaución, Ángelo se quedaríapor el momento el cuadro, para evitar que Laurien lo descubriese. Pero sus buenas intenciones e ideas no podrían evitar lo que se avecinaba. Ingenuos. Pobres, inocentes, si no se tratase de Laurien , si no fuera por tantas cosas...
Todo se descadenó una tarde de primavera durante el descanso de Ángelo, que supuestamente, llevaba tres semanas trabajando en el retrato de Laurien, mientras estaba sentado en su taburete observando el retrato de Iris con el de la reina detrás suya, cubierto por una corina blanca. Laurien volvió a la sala antes de lo previtó y descubrió a Ángelo con el cuadro de Iris en las manos.
-¡¿Qué es esto?!-exigió saber, arrebatando la puntura de las manos del pintor. Al verlo de cerca enfureció enseguida. Ángelo se levantó y retrocedió intmidaso por la abrasadora mirada de la reina, temeroso de su ira.-¡¿Cómo?!-Laurien avanzó hasta lo que debía ser su retrato y lo descubrió. Se quedó quieta unos segundos observando el lienzó, antes de tomar aire y explotar como un volcán. El cuadro, como era de suponer, aún no estaba terminado, pero lo que se veía era oscuro y siniestro, horrible. Sguía siendo como el retrato de un mostruo. Cundo la reina se recompuso dijo:
-No quieres obedecerme por als buenas, pues será por las malas.-Acto seguido gritó:- ¡¡Traedme a Iris!! ¡¡Y un nuevo lienzo!! ¡¡Ahora!!
-¿Qué? ¡No! Dejadla a ella, no tien nada que ver con esto- protestó Ángelo enseguida.
-Si loq ue necesitas es inspiración, la tendrás- continuó como si no hubiese escuchado. Enseguida el cuadro sin terminar fue sustituido por un nuvo y blanco liezo e Iris apareció en al habitación escoltada por un hormbre de cuero negro, que seguramente fuese un guardia. Iris y Ángelo intercambiaron una mirada llena de incertidumbre y miedo.
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