Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, magia y una pizca de locura. Para quienes se pregunten quién soy, soy una enamorada de la vida y la lectura, con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: historias, fotos, dibujos, recuerdos, reflexiones, susurros de otros tiempos, un poco de poesía, alguna sátira,… y, escondida entre las letras, un poco magia.

Así que no os quedéis en la portada, pasad y disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Razones para la lectura

Porque puedo leerlo una y otra vez sin cansarme. Porque me encanta. Disfrutadlo ;)

      Para ser inteligente, para creerse inteligente, para sentirse inteligente. Para no estar solo, para estar solo, porque más que solo vale estar mal acompañado aunque mucho se diga que no hay libro malo. Porque hace frío ahí fuera, porque llueve sobre el corazón y gusta ver la tinta sobre los campos de nieve. Para ser entre la gente. Para fumar sin sentirse culpable, para dejar de fumar y las manos no se escapen en busca del aire de nadie. 

      Para tener un libro de bolsillo en el bolsillo y ocuparse de un mientras, un ya veremos y de un entretanto. Por vista, gusto, tacto, olfato y oído y para saber qué alumbra lo que tanto nos gusta. Por ego y por apego. Para esconderse, para mostrarse, para vestirte, para desnudarte. Porque sí, por si, porque no, para no. Para ser feliz, por no ser feliz, por infeliz. Para andar el camino, para encontrar el camino, para olvidar el camino, para construir un camino, para hacer un alto en el camino. Para no perder el tren.

      Por sed, por hambre, por tierra, mar y aire. Para mirarse en el espejo, por reflejo incondicionado, para conocer quién nos habla desde el otro lado del espejo. Por ti, por mí y por ella. Porque queremos ver y que nos vean y sin embargo qué morbo da la “cita a ciegas” (el autor pone la alcoba, el editor la casa, el narrador es el que la luz apaga).

      Para ver el humo que avisa donde está el fuego. Porque estar cansado tiene plumas, la avaricia comienza en el dar y porque sólo entonces soy como te quiero. Para tener la libertad que no tiene el solitario. Para pedirte perdón por el daño que me hiciste, echar sal en mis heridas e intentar saber cómo me llamo. Porque puedes estar en misa y repicando, nadar y guardar la ropa, ser Caín y el guardián de tu hermano. Porque si no se las lleva el viento, arden las palabras. Por pié quebrado y tan callado. Para conocer la voz de mi amo y para ver si de una vez alcanzo el silencio. Para ser el enfermo y el psiquiatra. Porque yo no soy como te amo. 

      Porque el poema es una copa de vino, y se fue, y el mañana no ha llegado. Por punto de partida y de hoja en hoja y leo porque me toca. Porque hay vida más allá del punto y aparte y es sano andar a pie de página. Porque si pierdo la memoria qué pereza. Para ni ser ciego en Granada ni nos obliguen a elegir entre la pena y la nada. Para jugar con fuego y no salir quemado. Porque la letra con letra entra, y sale y vuelve a entrar como beso que no quiere que te calles. 

      Porque entre todos lo libros que he leído nunca he leído aquel entre cuyas letras desfallecieron de amor Paolo y Francesca. Para tirar la mano, esconder la piedra y mojar el pan en sangre ajena. Para que me llames y me ames. Para acabar con la propiedad privada de mis palabras. Porque si echas cuentas te sale a cuento y hasta te sobran dos quijotes y medio sancho. Y por los libros de los libros, mal o bien, pero amén.
Constantino Bértolo

lunes, 31 de agosto de 2015

Sólo una pregunta

Parece mentira cómo pasa el tiempo, echamos la vista atrás y casi da vértigo.¿De verdad solo ha pasado un año? No puede ser que las cosas hayan cambiado tanto y tan rápido. ¿Cómo no nos dimos cuenta de que las agujas del reloj seguían su ritmo cambiando todo a nuestro alrededor?
Ahora miro esa foto y me dan ganas de reír, tal vez por no llorar, recuerdo ese instante y se me dibuja una sonrisa torcida, pienso en las decisiones tomadas y no sé si querría cambiar lo ocurrido. Los buenos momentos iban de la mano con los malos, y viceversa

En qué momento aquellos  sentimientos se envenenaron hasta transformarse en todo lo contrario, para más tarde convertirse en algo mucho peor  (o mejor), la fría indiferencia.

Si, sin duda son muchas las cosas que han cambiado, o pocas, según de dónde se mire, según quién lo mire. El caso es que por alguna razón, creo que he tardado en verlo, pero tú,... sólo tengo una pregunta, bueno, en realidad son muchas, pero si me das una buena respuesta las contestarás todas a la vez. Aunque ya solo sea por simple curiosidad, ¿tú lo sabías?

Despistados, no supimos ver que la realidad no era tan perfecta como creíamos y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos en jaque, pero por suerte, aún no es mate. Ha habido que sacrificar alguna que otra pieza, pero hemos conseguido salir con vida de la encrucijada, han ganado una batalla, pero la partida aún es joven, aún queda toda una guerra, y tenemos intención de ganar. Aún nos queda una torre y el alfil negro, el escurridizo caballo de reina, y por supuesto, peones que coronar para reconstruir lo que destruyeron, la dama volverá al tablero y, nuestro rey se alzará con la victoria.

Y entonces echaremos la vista atrás y recordaremos con orgullo aquella guerra y sonreiremos, esta vez sin rastro de amargura o tristeza, al recordar como tras haber caído supimos levantarnos. Y aquellos que nos hicieron tropezar habrán quedado tan atrás que ni siquiera encontraremos razones para el odio. El tiempo nunca ha sido una ciencia exacta y no sabemos cuándo llegará ese día, pero dueños de nuestro propio destino, sabemos que llegará. Hasta entonces, preparaos, movemos nosotros,  torre a D-5.




sábado, 4 de abril de 2015

Promesa

Hay muchos tipos de promesas. Promesas vacías, promesas hechas a voz en grito y entre susurros al cobijo de la noche, promesas de volver... Pero, ¿qué es exactamente una promesa? Promesa significa no abandonar, darlo todo por algo o alguien. Promesa significa esperanza.

Son las 12 de la mañana, el sol ilumina el valle que luce sus mejores colores solo para nosotros. El arrullo del río nos acompaña en nuestro camino y las suaves sombras de los árboles acarician nuestra cara. Pongamos que hablo del Valle de Ambroz. De repente el tranquilo lugar se ve inundado por un puñado de personas de diferente apariencia pero mismo espíritu. Ninguno tiene claro que es lo que les aguarda. Lo traemos todo planeado pero sabemos que nada irá acorde con el plan. Y eso, lejos de asustar, se presenta como un reto, como la perfecta oportunidad para vivir una aventura.

La sonrisa llena de ilusión de los más pequeños, las ganas incontenibles de jugar de los del medio y la sabiduría en las palabras de los mayores hacen que los días que pasamos sean impresionantes. Estás fuera de tu entorno, el un lugar desconocido con gente que no conoces tanto como tal vez desearías y sin embargo te sientes en casa. Porque sabes que no faltará esa mano que te ayude a levantar cuando tropieces, porque cuando tengas sed siempre habrá quien te ceda la últimas gotas de su cantimplora. Porque sabes que cuando sientas que ya no puedes más, que tus miedos e inseguridades han ganado terreno a tu a optimismo habrá alguien quien te conduzca de nuevo hacia el soleado camino de la alegría. Porque sabes que no habrá tiempo para aburrirse en ninguna de las 24 horas del día.

La luna brilla orgullosa tapando a la mayoría de las estrellas. El campamento entero está sumido en el completo silencio, y sin embargo no todos están dormidos. Al abrigo de la penumbra creada por la trémula luz de las vela tiene lugar la magia del escultismo. Uno de los secretos mejor guardados es sacado de su caja para ser mostrado una vez más.

Al día siguiente, todo es diferente. ¿Por qué? ¿Qué ha ocurrido para que en el aire se sienta la vibrante emoción de aquellos que dan un paso hacia delante? ¿Qué ha cambiado en el transcurso de la noche? ¿Qué hay de especial en ese pañuelo amarillo y negro que todos llevan con orgullo? ¿Qué significan esas palabras que pronuncian con emoción contenida?

Existe un tipo de promesa que sólo formulan determinadas personas. Una promesa que te acompañará por siempre. Una promesa por la que lucharás con todas tus fuerzas y que defenderás ante cualquiera. No será fácil llevar acabo lo acordado, más de una vez pensaremos en rendirnos, las dudas nos asaltarán en cada instante, el miedo, incansable, no querrá abandonarnos, sin duda sufriremos por ella, pero no cederemos. Y todo esto ¿por qué? ¿Por una promesa? ¿De verdad merece la pena?
Sí.

¿Cómo conseguimos seguir hacia delante? ¿Qué tira de nosotros? ¿De dónde y cómo sacamos las fuerzas? En gran parte, gracias a ellos. A esas personas que empezaron el campamento hace meses. Gracias a esos locos capaces de subirse a una mesa y bailar la pelusa con tal de hacerte reír. A aquellos dispuestos a no dormir para que todo salga "perfecto". A aquellos que nos ceden su tiempo a cambio de nada para que nosotros podamos disfrutar.  Gracias a a esas personas a las que tanto admiro y a las que espero, tal vez algún día, parecerme.

Gracias por cada minuto regalado, por cada momento compartido, por cada sonrisa... Y mil gracias por este y cada campamento. Porque esta vez ha sido toda una promesa de compromiso y esperanzas.

Siempre listos,
Una scout.




viernes, 6 de marzo de 2015

Un nuevo capítulo, 19

¿Cuántas veces no habremos deseado para el tiempo? ¿Cuándo leyendo  un libro hemos deseado que este no llegase al fin? ¿Cuántas veces en medio de una tarde con los amigos hemos querido congelar el momento?
El tiempo es injusto y nos.empuja sin descanso hacia delante. Ante ello nosotros sólo podemos hacer una cosas,  vivir el.presente sin olvidar el pasado y sin perder de vista el nuevo capítulo de nuestra vida que está apunto de.eempezar.
La vida es un libro con tantos capítulos como años vivamos y tantas páginas como días disfrutados. Yo hoy termino un capítulo con nostálgica alegría y empiezo uno completamente nuevo con grandes esperanzas y expectativas.
La vida es un libro,  escribe uno bueno.

viernes, 12 de diciembre de 2014

El otro lado del precipicio, III



El viento la cogió entre sus etéreos brazos y por un instante Eikasía se sintió libre como un pájaro. Milésimas de segundos después, la implacable gravedad hizo acto de presencia y tiró de ella hacia abajo. Eikasía gritó. Los hombres gritaron y aceleraron su paso.


Pero cuando alcanzaron el borde del precipicio los gritos de Eikasía habían dejado de oírse y la niebla se había tragado su cuerpo, tapando cualquier evidencia de  lo ocurrido. Había desaparecido. La joven Eikasía había muerto, su locura había acabado con ella. Los hombres regresaron a Arferol cabizbajos. La triste noticia no tardó en extenderse, pero apenas hubo lágrimas derramadas por la joven fallecida, pronto todos volvieron a sus rutinas, y Eikasía pasó a ser uno de los muchos ejemplos de cuán dañina podía llegar a ser la imaginación en la mente de un humano.

El otro lado del precipicio, II


No dejó de correr a pesar de estar sin aliento. No podía parar, no podía darse media vuelta, no podía volver. Su corazón golpeaba sus costillas con fuerza, en su intento de mantener el ritmo que la chica se empeñaba en llevar.  A sus espaldas oía el rumor de los pasos de sus dos perseguidores. La llamaban, gritaban su nombre, pidiendo que se parase. La joven apretó el paso empujando su cuerpo hasta el límite de su resistencia.
De repente, la chica se paró de golpe. A sus pies la tierra se abría en una profunda grieta. Y llenando el hueco entre las dos orillas, una espesa niebla se alzaba impidiendo que apenas se apreciase el otro lado del barranco y que el fondo pareciese infinito. El viento soplaba con fuerza empujando a todo aquello que se cruzase en su camino hacia el abismo. La joven contemplaba la enorme grieta, casi sin verla. Su corazón seguía desbocado y sus pulmones continuaban exigiendo grandes cantidades de aire. Empujó una piedra con el pie y la contempló caer con un nudo en el estómago. Todo su cuerpo temblaba  a causa del esfuerzo realizado, ¿o era a causa del miedo? La joven tragó saliva, e inspiró hondó.
“Salta” dijo una voz a su lado. Una voz sin cuerpo, una voz que solo ella podía oír. “Salta” repitió la voz “Eika sabes que ya no hay espacio para ti ahí atrás, nunca lo ha habido. Jamás serás una de ellos, no te quieren allí. Salta y nunca más tendrás que volver a preocuparte por nada.” Sin embargo la joven no se movió. Cerró los ojos.

Las imágenes acudieron a su mente como destellos en medio de la oscuridad. Una niña sentada en un rincón pintando cosas que no debía cosas que solo existían para ella. Una chiquilla escondida entre los árboles de los bosques contemplando con anhelo a los niños que jugaban a unos metros de ella. Una chica riendo y hablando con alguien a quien nadie podía, vero oír o tocar. La misma niña siendo regañada por su familia de acogida por hacer esas cosas. Una niña tirando el pegajoso contenido de un frasco. Un edificio enorme, con sus puertas cerradas, pero ventanas rotas por las que una chica se había colado y donde había encontrado nuevos amigos, llenos de palabras, imágenes y secretos, donde había encontrado conocido a Peter. Una muchacha ocultando en sus  bolsillos y salvando del fuego unos escritos, libros y mapas. La misma joven leyendo a escondidas a la luz de las velas aquellos tesoros prohibidos.

<< -¿Con quién hablas, Eikasía?”

-Con Peter, yo…”
-¿Aún sigues con eso?
-No te entiendo, ¿con qué estoy siguiendo?-¿Por qué no paras de una vez? ¡Él no existe!, ¿por qué te empeñas en creer que es algo más que un producto de tu desmesurada imaginación?
-¡No es cierto! ¡Él SÍ existe! ¡Vive al otro lado del precipicio!
-Eika, lo único que hay al otro lado del barranco es nada, métetelo en la cabeza. Ni existe otro pueblo, ni existe gente que viva allí, ni mucho menos un peter que sólo puedes ver y oír tú. Ya eres mayor para tener amigos imaginarios.¡Deja de soñar, y baja el mundo real! 
-¡Él es de verdad!
-“¡Por supuesto!” Tan real como las hadas que dijiste ver en el jardín. Ve a contarle el cuento a quien te crea, Eikasía, deja de aburrirme con tus niñerías y madura de una vez.
-Algún día me iré al otro lado del precipicio y seré libre, y... y... ¡y os demostraré que lo que digo es  verdad!>>
<< “Hoy tenemos invitados, Eikasía, así que compórtate, sé buena y no hables ni digas nada sin que te pregunten. Concéntrate,  y trata de no ser como eres normalmente. No quiero que nos avergüences.”>>

<<-¿Por qué no podías ser normal?

-¡Soy normal!
-No, no lo eres, y lo sabes. >>
<<Ocúltalo, que nadie se entere de cómo eres, o lo que haces. Que no sepan de ti, que descubran quién eres >>


 << ¡¿Estás enferma?! ¡Nadie en su sano juicio haría eso! ... Claro que no contaba que tu estás "medio" loca.>>
 

<<¡Has sido, eres y siempre serás la excéntrica forastera que por error acogimos y que nunca formará parte de nuestras vidas!>>

Las lágrimas resbalaron por sus mejillas al recordar todos esos momentos. “Nada te ata a este lugar, ¿por qué no lo dejas atrás?
-¡EIKA! –Gritó una voz a sus espaldas. Eika sorprendida y angustiada se dio media vuelta y vio  a sus uniformados perseguidores.- ¡DETENTE! ¡No saltes!-¡QUÉDATE DONDE ESTÁS!- Gritó el segundo hombre.- ¡No quieres hacerlo! ¡POR FAVOR, Quédate ahí, y te llevaremos a casa!  ¡Te lo prometo!
No les escuches. Sabes que no es verdad. Ninguno te ha creído nunca. No te dejes engañar, las cosas no cambiarán y esta vez ni siquiera te dejarán ser libre, estarás en constantemente vigilada. Recuerda cuál era tu deseo

<<Algún día saltaré  al otro lado del precipicio y seré libre. >> Hacía años que había dicho eso. Lo había gritado con lágrimas en los ojos antes las risas y miradas reprobatorias y burlonas de los demás. Aquel recuerdo había permanecido en su mente, guardado hasta ese día. Aquella mañana se había levantado como cada día, se había vestido y había bajado a desayunar. Pero no había encontrado desayuno alguno. Su madre no estaba en la cocina como de costumbre, sino en el salón, delante de dos hombres uniformados e inexpresivos. Eika frunció el ceño. Halen la había hablado con suavidad, como si se tratase de un animal herido y asustado. ¡¡NO!!Había gritado Eikasía cuando comprendió la situación. Segundos más tarde corría hacia las afueras de la cuidad con los señores uniformados tras ella.

 Morirás ahogada por todos ellos, puede que no al momento porque eres fuerte, pero acabarán por apagar tu luz. No te dejarán ser tú misma.La voz de Peter sonaba clara a su lado. Los pasos de los hombres se escuchaban cada vez más cerca. Salta. Eikasía, cerró los ojos con fuerza e inspiró hondo, dio un paso hacia atrás y saltó.

El otro lado del precipicio I


La puerta de la consulta del doctor Maddison se abrió y en el umbral apareció una enfermera con una carpeta sobre la cual descansaba la lista de pacientes.

-¿Halen Tiddle?- llamó con voz gangosa. Como respuesta, una señora de mediana edad se levantó de su asiento, se alisó su falda, se colgó del hombro el bolso que hasta entonces había estado abrazando como un naufrago a un salvavidas, y con dignidad caminó entre los diversos pacientes. Halen sabía perfectamente que iba a ocurrir a continuación. Y lo tenía todo pensado, cómo actuar, qué decir y cómo hacerlo. El doctor la saludará con una sonrisa y le preguntará la razón de su visita. Entonces ella le tenderá una foto que escondía en su bolso. “¿La recuerda? preguntará la mujer, y el médico se dedicará a examinar la imagen de una chiquilla sonriente de pelo cobrizo con chispeantes e inteligentes ojos azulados. Y el doctor reconocerá en ella a Eikasía, la niña que hacía diez años había visitado su consulta de la mano de su madrastra Halen. La mujer la había traído porque su desmesurada imaginación la había llevado a creer que existían seres mágicos e increíbles que solo ella podía ver. Algo que ni los niños más pequeños de Arferol hacían.

Allí todos eran gente normal, la creatividad y la imaginación era consideras lastres para el completo desarrollo las personas. Eran consideradas una peligrosa enfermedad para la sociedad. Aquellas características habían llevado en el pasado a personas a perder la razón, las pruebas de ello se encontraban tanto en la historia, como en la ficción. Nombres como Benjamin Frankling, cuyo descabellado invento casi acaba con su vida,; Albert Einstein, quien intentando crear la energía del futuro, había causado la muerte de miles de inocentes. Don Quijote, por otro lado era una de los personajes ficticios que con mejor claridad reflejaba lo que la imaginación y cualquier elemento portador de esta, podía llegar a causar tabto en la vida de un individuo como de un colectivo. La libertad de soñar, de pensar más allá de lo estrictamente correcto, posible y aceptado equivalía a sumir ciudades enteras en el caos y posterior destrucción. Ceñirse a lo real era lo apropiado y correcto para un ser racional como el ser humano. Por ello, todos en Arferol  eran educados en el más puro realismo y racionalidad. Y durante décadas habían conseguido extirpar esas nefastas cualidades, de forma que ni siquiera los más jóvenes tenían ideas alejadas de lo científicamente posible. Desde hacía décadas no había existido ningún soñador en Arferol, y las cosas había ido bien.


Eikasía había llorado poco después de tomarse el mejunje pegajoso y dulzón  que el médico le había dado. ¡No los veo! ¿Por qué se han ido? Siempre están ahí, ¿por qué... por qué no les veo? ¡¡Estoy sola!!Había gritado angustiada la criatura mientras las lágrimas empapaban sus mejillas. Desde aquel día, Eikasía había recibido, por orden del médico, una dosis doble cada noche, y ambos habían mantenido en secreto la enfermedad de aquella chiquilla. Desde entonces Halen no había pisado aquella consulta por nada relacionado con Eikasía. Hasta ahora.

-¿Qué  ocurre? ¿No se ha curado?- preguntó el doctor con seriedad, súbitamente preocupado.

-Eikasía ha crecido- comenzó Halen tomando asiento frente a Maddison.- Tiene 17 años, casi 18, ya no es una niña, y sin embargo tengo serias sospechas sobre su curación.- Maddison arrugó el entrecejo al oír aquello.- Tal vez tenga yo parte de la culpa, empiezo a sospechar que nos engañaba cuando decía que se tomaba la medicina.- El médico ya había abierto la boca para protestar, pero Halen fue más rápida y continuó hablando.- Todo resultaba muy convincente, ya nunca hablaba sola, era más obediente,  parecía... normal. Pero desde hace tiempo noto que algo va mal. Sigue comportándose bien, pero de vez en cuando desaparece durante horas por las tardes. Nadie sabe a dónde va. Yo no me quería preocupar sin razón, siempre era puntual para cenar, y  llegaba relajada, tranquila, sonriente,... y con los zapatos impecables, lo que implicaba que no podía haber ido muy lejos de casa. Yo intentaba convencerme a mi misma que se había reformado por completo, que había madurado, por eso no quise acudir antes. Pero entonces, hace tres noches la escuché reír. Reía en voz baja, pero con ganas como cuando era pequeña. Así que al día siguiente mandé a mi hijo Nigel seguirla, ya sabe, para averiguar a dónde iba y qué hacía. ¿Y qué descubrió mi querido Nigel? ¡La biblioteca!- exclamó horrorizada la mujer. La expresión de Maddison se descompuso en una mueca de sorpresa y desagrado. La biblioteca era un lugar prohibido para todos los habitantes de Arferol por ser considerado el foco de la infección. Sus puertas estaban cerradas a cal y canto, solo se abrían en invierno para coger de allí los libros necesarios para quemarlos en las chimeneas y calentar las casas.- La muy tonta, había encontrado una manera de colarse, ¡¡y llevaba añosyendo allí!! Con todo lo que hemos hecho por ella, ¿así nos lo paga? ¿Qué será de mi familia? Ellos no tienen culpa alguna. ¿Qué pensarán los demás de gente que acoge entre ellos a una soñadora?- La mujer pronunció aquella palabra con desprecio. Estaba al borde las lágrimas, su familia y ella podían perderlo todo si ese asunto salía la luz.

-Halen,-comenzó Maddison con voz tranquilizadora,- usted no tiene la culpa, simplemente a tenido mala suerte. Usted no es culpable de que Eikasía haya acabado así, sino, en todo caso, ella misma, que aún sabiendo lo que se hallaba en juego decidió tomar el camino equivocado. –Halen se enjugó las lágrimas con la mano temblorosa y alzó la mirada interrogante hacia el doctor. ¿Qué hacemos?, le preguntará entre hipidos.
-Es una situación delicada y harto compleja- ante aquello los ojos de Halen volvieron a inundarse. –Pero tiene solución,- se apresuró a calmarla el doctor.- La trasladaremos a la cuidad. Allí sabrán cómo tratarla.
Halen asintió.
-¿Qué debo hacer?