Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, magia y una pizca de locura. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de la lectura con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: historias, fotos, dibujos, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira… y, escondida entre las letras, un poco magia.

Así que no os quedéis en la portada, pasad y disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.


lunes, 20 de febrero de 2012

Inmortal

Paseaba por las calles, lenta y tranquilamente, observandoles. Era un joven alto, rubio, y cualquiera que lo viese de lejos le habría echado alredeor de unos veinte años de edad. Pero si alguien le hubiese mirado a los ojos, habría llegado a una conclusión  muy distinta. Sus oscuros ojos eran como pozos sin fondos. En ellos se podía ver la vitalidad de un niño, la sabiduría de un adulto, y el cansancio de un anciano. Como si el tiempo hubiese pasado por él pero sin llegar a tocarle.
 Él había viajado por todo el mundo estudiando a los humanos, estudiando el mundo. ¡Todo era tan corto en la Tierra! Todo estaba en constante cambio, nada permanecía. Cada generación moldeaba el escenario a su antojo. Hasta los antiguos guardianes de la Tierra, las montañas, habían cambiado, se habían erosionado, o habían sido explotadas por los hombres.
"El ser humano" se dijo con cansancio, siempre era el ser humano, se creían los dueños de todo y ni siquiera tenían tiempo para poseer todo aquello que creían suyo. "Llevan tan poco tiempo en la Tierra",-reflexionó-" y sin embargo han dejado una huella indeleble tras ellos, para bien y para mal" .
Había oído y visto de todo. Había visto nacer el sol, había visto crecer la vida en la Tierra, había contemplado generaciones y generaciones nacer, creecer y morir. Pero no había encontrado nada comparable al hombre. Había escuchado sus famosos y típicos gritos en las coronaciones de los reyes medievales:"¡Larga vida al rey!"
"Larga vida...-se repetía el joven- ni ellos mismos no saben el significado se sus propias palabras".

Recordó todas sus experiencias. Que corto había sido todo aquello en comparación con lo que le quedaba,  toda una eternidad, ¡y los humanos creen tener largas vidas! No duraban más que un suspiro. Todo es tan corto para ellos...
Sin embargo muchos, osados o imprudentes, a lo largo de la historia habían querido ampliar su perido de estancia en la Tierra. Habían buscado en vano la llamada fuente de la juventud, la piedra filosofal...
"Larga vida, no saben lo que piden" repetía el ser inmortal. Sin embargo tenía que ser indulgente con ellos, porque no tienen el tiempo suficiente para aprender sus errores, ni para reparar en el daño que sus fallos provocan, son como niños pequeños, presuntuosos y llenos de curiosidad.
 Pero, la curiosidad del inmortal, hacía tiempo que se había desvanecido, él ya había descubierto todo lo que el hombre tardaría milenios en comprender.
 Y en el fondo les envidiaba, la mortalidad era lo único que él no tenía y que ellos sí poseían. Él había tenido tiempo de sobra para comprobar el valor de dicho "don", mientras que los humanos no tenían el tiempo suficiente para darse cuenta de ello.
 Porque una vez que lo conoces todo, una vez que ya has recorrido todos los caminos, una vez que ya no queda nada por hacer, una vez que ves como todo lo que quieres desaparece, ya solo quieres una cosa, descansar.
Pero así era como debía de ser, él debía permanecer, guardado los sueños imposibles de los humanos, como la inmortalidad, para que no los alcanzasen, para que pudieran seguir soñando.






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