Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, magia y una pizca de locura. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de la lectura con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: historias, fotos, dibujos, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira… y, escondida entre las letras, un poco magia.

Así que no os quedéis en la portada, pasad y disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.


jueves, 6 de marzo de 2014

Eikasía

Oscuridad, suave y envolvemnte, llena de misterios y secretos.
De repente, suena el despertadeor y vuelvo a la realidad. Alargo la mano y paro el estridente sonido. Sin embargo me quedo unos minutos más en la cama. Hoy es un día especial y quiero unos momentos para saborearlo sola y con tranquilidad.  Si esperaba encontrar sentirme completamente diferente, sufro una decepción al sentirme casi igual que ayer. Como yo esperaba (y deseaba) todo segue siendo como antes. Sólo hay una pequeña diferencia cuantitativa, hoy se añade una unidad más a mi edad. A partir de hoy, soy adulta, o eso es lo que ellos creen que seré. Llevan años esperando este momento, esperando a que madure, a que deje atrás todos los defectos de la adolescencia y cualquier reducto de la infancia que aún permaneciese en mí. Hoy todos se leventarán con la esperanza de verme cambiada. De ver si la mágica transformación que ellos esperaban en mi se ha producido. Y me siento tentada de demostrarles cuán equivocados están, que yo soy como soy y que una cifra no me va a cambiar. Pero sé que eso sería un gran error que no tendría vuelta atrás y, después de todo, es mi cumpleaños no quiero arruinar un día tan especial.

Me levanto de la cama y me miro al espejo y solo entonces me doy cuenta de cuánto he crecido en todos estos años. Recuerdo a la niña que un día fui y que hace tiempo se reflejó en este mismo espejo buscando el defecto que todos veían en ella. Me costó comprender que no debía hablar de mis sueños, e ideas, de mis ganas de viajar y descubrir cosas nuevas, ni de mi gusto por la lectura, especialmente si aquello que yo leía no eran los libros aleccionadores recomendados. Aquí en Arferol todo aquel que posea un resquicio de creatividad y/o imagianción es considerado un extraño, casi una amenaza al orden del pueblo. Cualquier cosa que se salgo de los que es conmsiderado normal para ellos es mirado con reprobación y evitado. La ideología de mi pueblo se ve reflejada en la conclusión que sacan de los libros aleccionadores, como El Quijote : "La imaginación, y todo aquello derivado de ella, entendido como la creación de ideas alejadas de la estrcita  realidad, nos lleva a actuar de forma irracional hasta el punto de hacernos perder la razón. Y esta, en los casos más extremos, puede conducir  al muerte." A mí como al pobre Don Quijote , me ha consideredo siempre una lunática en toda regla. Antes esta idea me molestaba, ahora me hacía reír.

Me visto, con tranquilidad quiero que todo hoy sea perfecto. Escojo con cuidado la camisa y los vaqueros que voy a llevar, así como mi calzado. Quiero que todo salga bien, no solo para dar el pego en la prueba de hoy sino por mí misma. Pero también quiero que este días pase a mis memoria como uno de los mejores, (entre otras cosas) porque a pesar de seguir siendo igual que ayer, me siento de forma diferente, más contenta, me sietno BIEN, como si todo estuviese en armonía por un momento.
Cuando bajo al recibidor todos me están esperando. Atravesamos el jardín y nos subimos al coche y contemplo pasar la cuidad mientras mi mente vaga por tods los recuerdos vividos hasta ahora, todos los sueños, todo.


-¿Cuántos años tienes?- Es la primera pregunta del examniador. Si las contesto todas bien, significará que he madurado y que ya he dejado de ser una lunática. Para ellos habrá surtido efeto la "magia" de la mayoría de edad.
-18- contesto, y noto una extraña sensación. Se me antoja una cifra demasiado grande, y oírlo de mi propia voz me suena un poco raro, pero sin duda, me gusta.
Las preguntas se suceden una tras otra, y yo las voy contestando con tranquilidad. Y por el cambio de actutid del examinador, sé que estoy actuando tal y como se esperaba de mi. Ya no me mira con la preocupación brillando en sus ojos, ni con la mano en tensión dispuesta a tomar notas de cualquier error.
Yo, por mi parte, veo en mis respuestas veo que he madurado. Ya no soy una cría, pero por suerte tampoco soy na adultay ese pensamineto me agrada, porque significa qu aún me queda mucho por aprender y por crecer. Me gusta pensar que aún me queda para llegar al final de mi trayecto. Tengo 18 años, pero en el fondo siego siendo la niña soñadora, una persona con una alma eternamente joven que mira el horizonte con anhelo. He madurado y he crecido, pero a mi manera.

_Enhorabuena,- me dice una vez he que las preguntas han concluido.- HAs mejorado notablemente desde nuestra última reunión. Se no nota que ser mayor de edad te ha sentado bien, me alegra que hayas dejado atrás todas esas ideas y sueños descabellados, no iba a ninguna parte. Se no ta que has madurado, ya eres toda una adulta..- Yo sonrió y asiento, casi sin poder contener mi alegría. ¡Les he engañado a todos!

Veo como el examinador se ausenta de la sala  y sé qué es lo que le dirá a mis cuidadores, que estoy curada, que por fin me he convertido en una persona normal.

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