Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, (un poquito de) locura y magia. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de los libros con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: fotos, anotaciones, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira, historias,… y un poco magia.

Ahora sí, disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cazadora III: Dejando los orígenes


Llevaba varios días vagando por los bosques del valle sin saber qué hacer, evitando cualquier encuentro con cualquier miembro de su antigua tribu.

Habían pasado ya cuatro meses y medio desde que había expulsado de la tribu de los Sheles.

Había sido muy duro estar sola y sin ayuda ninguna pero con esfurezo y pese a toso Shyanna, se había logrado organizar su nueva vida bastabte bien, de forma independiente. Había aplicando todo lo que había aprendido mientras había estado con su tribu. Había encontrado una pequeña cueva, resguardada del viento donde se había instalado y guardaba sus escasa pertenecias. Lo más dificil había sido cazar, durante las primeras semanas se alimentó solamente de lo que recolectaba. Pero las bayas no eran suficiente y la necesidad de comer agudizó no solo los sentido sin tambien la destreza de la joven y aprendió a usar el arco, y a los do meses no había animal que escapase de sus certeras flechas.

Pero ahora que había conseguido todo aquello no sabía qué hacer, se pasaba los días recorriendo el valle con una bolsa que ella misma se había confeccionado y en la que guardaba todo aquello que se encontrase. Recolectaba bayas y hierbas medicinales y cazaba para tener víveres para el ya cercano invierno, confeccionaba canastos y ropa de abrigo. Y ahora que ya tenía todo lo que necesitaba se aburría, pero sobretodo se sentía sola. Al principio la preocupación por sobrevivir la había mantenido ocupado, pero ahora...

Se sentó en una gran roca junto a un ruidoso arroyo y permaneció allí quieta y sin hacer nada, simplemente mirando el agua correr. De repente el crujido de una rama llamó su atención. Giró la cabeza en la dirección del ruido con la gracia y rapidez que lo haría una gacela. Y allí estab el causante de tdo aquello. Aquel gran lobo gria que casi cinco mese atrás había atacado su aldea.

Shyanna se incorporó en completo silencio. Y con con cuidad cogió su arco, colocó una de sus flechas en la cuerda, tensó y apuntó. Pero una suve brisa alertó al lobo de su presencia y cuando la joven lanzó la flecha el lobo ya la había visto y se apataba velozmente. Sin embargo Shyanna no se dio por vencida, no perdió un segundo y se lanzó en la persecución del lobo. Corrió por el bosque sin importarle las ramas que arañaban sin piedad su piel. Shyanna estaba decidida a dar caza aquel lobo, por él se encontraba en esta situación y no pensaba dejar las cosas así.

Corrió durante una hora, pero fue en vano el lobo había desaparecido. Furiosa consigo misma por no haber ido más rápida a la hora de dispara la flecha, la joven arrojó su arco al suelo con fuerza a la vez que profería un grito de frustación. Pero cuando se agachó para agacharlo escubrió algo que le hizo enfocar las cosas de un modo diferente. Allí, frente a ella se encontraban las huellas recientes del lobo. Podría rastrearlo. Sabía como hacerlo. No lo pensó dos veces, seguría aquel lobo hasta el final del mundo si hacía falta para poder acabar con él.

Los días siguientes se dedicó a seguir el rastro del lobo. De vez en cuando lo veía, pero demasiado lejos como para darle alcance con una flecha.

El animal se sentía cada vez más acorralado, sentía cómo alguien lo acechaba y el olor de ese ser era muy parecido a los de aquellos que hacía cinco mese por poco no acaban con él, y todo eso comenzaba a ponerlo nervioso. Con lo cual poco a poco el animal se fue replegando hacía las montañas donde esperaba encontrar la tranquilidad y seguridad que parecía no encontrar en el valle.

Shyanna no tardó en darse cuanta de aquel hecho, sin embargó sus ganas de acabar con aquel lobo flaquearon cuando descubrió hacia donde se dirigía el animal. Reflexionó sobre ello largo y tendido, ahora que nada la ataba al valle, no encontrab razón para no irse, pero por otra parte el invierno estaba próximo y en las montañas era extremadametne duro. Sin embargo si no lo seguía ahora, le perdería la pista y ya nunca lo encontraría. Con lo cual optó por no rendirse, seguiría a aquel animal hasta la montñas y más allá si hacía falta. Se negaba a renunciar a su cacería, porque en el fondo sabía que la caza la mantenía ocupada, y que si se rendía de nuevo la soledad la torturaría de nuevo.

Así que no lo pensó más, sin duda iría tras el lobo.




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