Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, (un poquito de) locura y magia. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de los libros con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: fotos, anotaciones, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira, historias,… y un poco magia.

Ahora sí, disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Pesadilla

Un aullido rasgó el silencio de la noche. Nadia se giró sobre sus talones y los vio. Eran altos como caballos y la observaban desde lo alto del monte con sus ojos amarillos brillando como ascuas encendidas. Se dio media vuelta y echó a correr. Corría desesperada, sabía que la perseguían, oía sus veloces patas detrás de ella, cada vez más cerca. Tenía que seguir corriendo por muy cansada que estuviese. Aunque en el fondo sabía que no serviría de nada, los lobos pronto la alcanzaría. Los ojos se le llenaron de lágrimas, “¡No quiero morir!” pensaba angustiada. Entonces se tropezó con una raíz y cayó de bruces al suelo. Se fue a levantar pero escuchó un aullido de triunfo. Giró la cabeza y vio como un lobo se abalanzaba sobre ella.
-¡¡¡Nooooo!!!-chilló mientras se cubría la cabeza con los brazos en un acto reflejo.            

                                                                       
                                                       *****
-¡¡¡Noooo!!!-gritaba la niña mientras se debatía en sueños.
-Nadia- dijo una suave voz, con cariño y preocupación,- despierta, sólo es un sueño.- Decía mientras, le acariciaba con ternura la cara.
-¡Aaaah!-Gritó Nadia a la vez que abría los ojos de par en par. Se incorporó y miró precipitadamente a todos lados. Estaba en su habitación, sana y salva. Entonces vio a su madre que la observaba con ternura.
-¡Mamá!-exclamó aliviada y se arrojo a los brazos de su madre.- Había tantos y estaba todo tan oscuro y...
-Tranquila Nadia, ha sido solo una pesadilla- dijo abrazándola con cariño.- No pienses más en ello.-La aconsejó mientras limpiaba sus lágrimas. La niña asintió y abrazó de nuevo a su madre.
-Vale, pero quédate conmigo, por fa.
-Todo el tiempo que quieras, tesoro.-Dijo su madre con una sonrisa. La besó la frente y la niña cerró los ojos, ya más tranquila. Nadia sabía que mientras su madre velara sus sueños no había nada que temer. Evocó la imagen de su madre sonriendo y sus cálidos ojos llenos de amor. Suspiró y se durmió con aquella imagen.
-Que tengas dulces sueños, princesa.-Susurró su madre.

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