Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, magia y una pizca de locura. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de la lectura con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: historias, fotos, dibujos, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira… y, escondida entre las letras, un poco magia.

Así que no os quedéis en la portada, pasad y disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Guerra

Bombardeos, estrepitosos sonidos de disparos, escalofriantes gritos de desolación y pena. Era todo cuanto se oyó durante días, semanas, meses... Ruidos desagradables, llenos de ira, odio dolor...Los sonidos de la guerra ¡Qué lejos quedaban los suaves sonidos que reinaron antaño aquel lugar! Los verdes campos, la colorida cuidad llena de vida las risas de los niños jugando en las calles,... Ahora todo eso formaba parte de los recuerdos. Todo había sido reemplazo por disparos, parajes desolados por el fuego, los gritos de las víctimas de aquella guerra. Ya no quedaba nada, solo había sitio para el dolor y odio.

Tara se encontraba acurrucada, encogida sobre sí misma en el rincón de un sótano. Lo había perdido todo, su familia, su hogar, sus amigos. A diario era testigo de los daños que causaba aquella espantosa guerra. Había visto morir a sus seres queridos, había presenciado la destrucción de de lo que un día fue su hogar. Todas estas experiencias habían cambiando por completo a Tara. Ya no era una niña. A pesar de tener solo 14 años, en pocos días había vivido experiencias que la habían convertido en una persona anciana, cansada de vivir en una pesadilla que no parecía tener fin.

De repente, todo paró. Y un silencio absoluto se adueñó del lugar. Levantó poco a poco la cabeza, temiendo que todo volviese a empezar. Reunió fuerza y valor, abrió la puesta de su escondite y asomó la cabeza. Vio más personas que como ella, tímidamente, salían de sus refugios, incrédulos. ¿Había acabado ya todo? Parecía que sí. Entonces una voz anónima lanzó un grito de alegría al cielo que fue coreado por los demás.
Sin embargo Tara permaneció callada. Sabía que lo peor aún estaba por llegar.

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