Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, (un poquito de) locura y magia. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de los libros con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: fotos, anotaciones, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira, historias,… y un poco magia.

Ahora sí, disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.

jueves, 16 de junio de 2016

Cazadora V: Cacería

Shyanna levantó la vista e inmediatamente pegó un respingo. Por segunda vez en ese día, el lobo se hallaba  ante ella. Estaba a apenas unos metros de ella, mirándola con su ojos ambarinos. Ya no sentía la necesidad de acabar con él. Ya no lo consideraba el culpable de su actual situación. Tal vez no mereciese la pena después de todo, ya no había razón para querer acabar con él. Estaba a punto de abandonar su cacería cuando un pensamiento cruzó su mente. "Y si...Tal vez  consigo cazarlo, si me hago con su piel y se la entrego a Tekama me dejen volver". Sabía que aquel argumento apenas se sostenía, que ni siquiera ella misma se lo creía, pero decidió seguir con su objetivo inicial. ¿Qué otra cosa le quedaba? La persecución de aquel animal era lo que la había mantenido con vida todo este tiempo. No podía dejarlo ahora, no después de todo lo que había sufrido. No lo quiso pensar más, o desistiría. Así que sin más dilación recogió su arco y flechas con la mayor rapidez posible. Shyanna se puso en pie y corrió tras el lobo, que al verla moverse, había echado a correr.

No llevaban ni 5 minutos de carrera cuando de repente Shyanna se paró.
Sonrió para sí, esta vez el lobo no se le escaparía. Tomó una flecha de su carcaj, la colocó sobre su arco y lo tensó siguiendo con la punta de la flecha el recorrido de su presa. Y todo a su alrededor se ralentizó. Siguió con la mirada el recorrido del lobo, como corría entre la nieve, como se alejaba... en la dirección que ella quería. El lobo ajeno a la amenaza que se cernía sobre él, continuó corriendo sin alterar su rumbo. El animal saltó sobre una roca y Shyanna disparó.

La flecha atravesó silbando la distancia que la separaba del lobo en apenas 1 segundo. Y acertó en el blanco. El lobo se desplomó con un agudo quejido. 

La cazadora se quedó un par de segundo mirando a su presa antes de echar a correr en su dirección sin creerlo aún. En el suelo tirado tiñendo de rojo la nieve a su alrededor estaba el lobo que durante tanto tiempo la cazadora había perseguido. "¿Y ahora qué?" No pudo evitar preguntarse Shyanna mientras corría. 

Por fin llegó ante lobo. "No he acertado" Fue el primer pensamiento que se le cruzó por la cabeza. La flecha no había alcanzado su objetivo... o tal vez si. De la pata derecha del lobo sobresalía la saeta de la cazadora. El lobo alzó su cabeza para mirarla. Shyanna, que al notar como el animal se movía, a la velocidad del pensamiento sacó su cuchillo dispuesta a dar el golpe de gracia. 

Pero se detuvo de golpe al encontrarse con los ojos ambarinos del lobo. El corazón de la cazadora latía con fuerza a causa de la carrera, todos sus músculos estaban en tensión, preparados para cualquier movimiento. Y sin embargo Shyanna seguía ahí parada, sosteniendo en alto el cuchillo con fuerza, sin decidirse. El lobo estaba allí ante ella, mirándola fijamente, indefenso. Shyanna apartó la mirada. Era una cazadora, nunca vacilaba a la hora de poner fin a la vida de sus presas, por qué ahora iba a ser distinto. Podía hacerlo. Podía terminar con aquella cacería en aquel mismo instante. Acabar con el último de los lobos por los que toda esta desquiciada historia había empezado. Acabaría con el enemigo de la tribu de los Sheles. Y luego... Había emprendido aquella empresa con un objetivo nacido de la frustración, odio y sed venganza, y lo había conseguido. Había ganado. Entonces por qué ahora ya nada de eso parecía tener sentido. Shyanna sacudió la cabeza, "¡Soy una cazadora!", se dijo así misma. Y con ese pensamiento agarró con las dos manos su cuchillo. Y cogiendo impulso Shyanna encaró con decisión al lobo, y las miradas de ambos volvieron a cruzarse. 



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