Bienvenidos a este pequeño rincón de imaginación, (un poquito de) locura y magia. ¿Que quién soy yo? Pues soy una enamorada de la vida y de los libros con mil sueños y delirios de escritora. ¿Qué vais a encontrar aquí? Pues todo lo que te puedes encontrar, precisamente, entre las páginas de un libro: fotos, anotaciones, recuerdos, notas, reflexiones, un poco de poesía, humor y alguna sátira, historias,… y un poco magia.

Ahora sí, disfrutad de vuestro viaje por este mundo Entre las páginas de un libro.

martes, 5 de julio de 2016

Cazadora VI: Regreso

Shyanna deshizo el camino que hacía tanto tiempo había empezado. Tras varios días de viaje llegó al  valle del cual había partido hacía lo que a la joven de parecían siglos. A medida que se iba acercando a su destino los miembros de la tribu con los que se encontraba Shyanna, salían precipitadamente hacia la aldea de la tribu. 



Para cuando llegó al corazón de la aldea, prácticamente toda la tribu se había reunido junto al consejo de sabios, el chamán y el jefe. Shyanna avanzó con paso firme y seguro. Los sheles se apartaban a su paso con recelo. La joven cazadora siguió caminando con la cabeza bien alta sin prestar atención a las miradas reprobatorias, ni a los murmullos que iban surgiendo a su paso. Cuando Shyanna se paró en frente a Tekama , este apenas era capaz de mantener la máscara de imperturbable serenidad que hasta hace unos segundo había llevado. Shyanna se llevó la mano al pecho, cogió uno de los muchos amuletos que llevaba colgando, tiró de él y lo lanzó a los pies de su antiguo jefe.

- ¡Qué significa esto!- exigió saber Tekama, observando el amuleto shele teñido de negro, símbolo de los sin-hogar que le había sido entregado a Shyanna el día de su destierro.
Shyanna fue a responder cuando los gritos y exclamaciones de  varios miembros de la tribu la detuvieron.
Todos menos ella, se volvieron para ver la causa del alboroto. La expresión de todos los presentes se transformó en un máscara de miedo y asombro. Solo Shyanna mantuvo la compostura, y esbozando media sonrisa de suficiencia silbó. Nuevos gritos y exclamaciones de asombro surgieron cuando el gran lobo gris que acababa de entrar en la aldea avanzó con diligencia hacia Shyanna hasta colocarse a su lado. La joven acarició brevemente las orejas del lobo antes de volverse hacia Tekama, casi sonriendo. La sonrisa de la cazadora  se hizo más amplia al observar como Tekama la observaba con asombro y temor mal disimulados, desde un posición muy distinta a la que hubiese querido.
- Significa- comenzó Shyanna, retomando la conversación,- que cometí un error. Es cierto. 
El jefe, aprovechó su pausa para cuadrar su espalda en un intento de recuperar la autoridad y confianza que acaba de perder. Shyanna aguardó pacientemente unos segundo más antes de seguir hablando. - Pero no fui la única. 
El jefe de la tribu perdió por completo la compostura, y el consejo de sabios endureció su expresión. 
-No debisteis haber dejado la aldea desprotegida. -Concluyó Shyanna antes de dar media vuelta y marcharse de la aldea con el lobo a su lado. No prestó atención a los intentos de sobreponerse del jefe, ni a sus voces, ni vio a la cara de asombros de todos los presentes. Tan solo por el rabillo del ojo como una cara la miraba sonriente.






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